martes, 17 de septiembre de 2019

No hay dos sin tres: #Senegaldream2

Mi amigo Arouna, un chico peúl del sur de Senegal, a ratos, me pide lunas llenas de chocolate, de sueños y de ilusiones. Mi amigo Arouna es también un gran coleccionista de refranes. Yo, cuando me acuerdo de alguno, se los mando en audios de whatsapp, se los explico y a veces incluso se los aplico a su realidad africana. Mi amigo Arouna, además de coleccionista de refranes hace muchas otras cosas, a ratos monta su Chiringuito como campamento ECO en Ibel, a ratos es conductor de vehículos turísticos o de moto y muchos otros ratos es guía turísticoCuando acompaña, con mucha gracia y salero a turistas españoles recupera mis audios con refranes y los escuchan juntos, menudas risas que se echan!!!! Pues bien, hoy tengo un viejo refrán para él, el que da título a este post: No hay dos sin tres, o lo que es lo mismo, el próximo 25 de octubre pondré mis pies en Senegal por tercera vez. 
Arouna con su inseparable gorro
"taparastas" para que no se
pongan rojas
Mi segundo viaje en abril, del que escribí en este blog, supuso proponer un nuevo proyecto de cooperación a la Fundació Ateneu Sant Roc. En abril, en Ibel y en la isla de Edhje trabajé el lenguaje de las arpilleras con dos grupos de mujeres que se entusiasmaron rápidamente haciendo suya la propuesta. El grupo de Ibel ha trabajado sin parar, me han llegado a Barcelona casi 100 arpilleritas que ahora estamos preparando para Navidades; el grupo de la isla de Edhje no avanzó tanto, empezaron pero no se vieron capaces de acabar, así pues, en cuanto vuelva seguimos progresando. Decir que llevo trabajando en todo ello casi casi desde que volví y todo va tomando forma: el proyecto, las piezas para vender, el relato, etc. Y... ante tanta implicación y respuesta, no podía hacer otra cosa que VOLVER!!!!

Pequeña muestra de las arpilleras hechas por las mujeres de Ibel
Pues sí, ya estoy en marcha con el próximo #Senegaldream2 que comenzará el próximo 25 de octubre, ahora ya sé lo que hay y sobre todo lo que no hay, por ello, quiero volver a llevar las maletas bien llenas. Desde aquí os vuelvo a pedir ayuda y colaboración, todo vale: amigos y amigas, conocidos y conocidas, lectores y lectoras, simpatizantes, vamos, quien quiera puede sumarse a esta nueva aventura. Más allá de volver para seguir aprendiendo juntas con las mujeres y mejorar en el lenguaje textil de las arpilleras, también vuelvo para dar respuesta a algunas necesidades como es la falta de medicamentos, material sanitario, material escolar y la tan necesaria ropa. Por todo ello he decidido hacer de nuevo una lista de objetos y material que desde allí me han dicho que hacen falta, o mejor dicho, mucha falta:
  • Gafas de sol: de hombre, de mujer, de niño, de niña, cualquier tipo de gafas que ofrezcan protección solar para la vista.
  • Gorras: aunque también sirve algún otro tipo de sombrero (que pueda doblarse) para evitar el ardiente sol africano en la cabeza.
  • Material sanitario gasas, esparadrapo, tiritas.
  • Material de costura: sobre todo tijeras, hilos, agujas de coser, agujas con cabeza redonda.
Ya he "recogido" material escolar, medicamentos, ropa, gafas graduadas y guantes sanitariosy mi casa empieza a parecer un "dingui" a punto de hundirse por tanta carga, así confieso que: no puedo cargar con más cosas!!! Por ello he pensado que lo más inteligente es comprar en Senegal lo que no puedo meter en las maletas. No puedo llevarme gran cantidad de sábana, así las compraré allí para el puesto de salud de Ibel en el que las mujeres que van de parto y pueden llevan su propia sábana. Tampoco puedo cargar con una báscula para adultos o libretas (el papel ocupa espacio y pesa mucho) para el colegio de la isla de Edhje. 
Aspecto de parte del material
preparado en el recibidor de casa
El material que consiga así como el que compre en Senegal con el dinero que recaude lo llevaré a diversos sitios como son:
  • El hospital de Kedougou en País Bassari
  • Los centros de salud de Louly Benteigné e Ibel
  • Los colegios de Ibel y la isla de Edhje
  • El orfanato de Tambacounda
Por todo ello he creado en Verse un evento para recaudar unos pequeños fondos, lo imprescindible son 150 euros para la maleta extra que necesitaré contratar (vuelo con Iberia y ese es el precio, un abuso de todas todas) y lo que llegue de más me servirá para comprar aquello que no va a caber en mis maletas. Si en lugar de Verse queréis hacerme llegar vuestra aportación por Bizum adelante, ningún problema!!!

Pues nada, ya estoy en marcha con esta nueva expedición, una nueva aventura, y una nueva hoja en blanco en la que espero escribir nuevas y emocionantes vivencias. Toda ayuda será bien recibida y llevada a Senegal, para así, juntos contribuir en la mejora de la vida de las personas que más lo necesitan en aquel pequeño país africano.

ACTUALIZACIÓN 4 de octubre 2019

El pasado 25 de septiembre me entrevistaron en el programa Badalona tres60 donde expliqué con todo detalle el próximo viaje #Senegaldream2 el 25 de octubre de 2019 para seguir creciendo con el lenguaje de las arpilleras y llevar ayuda a quien más lo necesita.


lunes, 22 de julio de 2019

MUJER, esto es África!!! (2)

Campamento Chez Leontine
Habíamos pasado la noche en el Relais de Kedougou y nos despertamos dando las gracias a Mbaye; cuando preparábamos el viaje insistió mucho y mucho en dormir una noche "confortable" en el Relais y cuánta razón tenía!!!!. La noche anterior habíamos sufrido de lo lindo en el campamento de Leontine, el calor había sido insoportable en nuestros colchones de espuma, los ventiladores habían movido sin parar aire caliente y las mosquiteras parecían impedirnos respirar normalmente. Desayunamos en el comedor con un fantástico aire acondicionado resguardados del sol que salía con fuerza para superar un día más los temidos 40 grados.

Placas solares y circuncisión, modernidad y tradición

Andiel, otro poblado bedik en País Bassari
Poblado cristiano animista, curiosa combinación


Ríe y sueña
Antes de emprender viaje hacia Casamance queríamos subir al poblado bedik de Andiel, seguramente el hermano pequeño de la capital Iwol. Mbaye nos acercó con el coche y, tras una corta e intensa caminata, apareció ante nosotros su iglesia circular a la entrada. Fuimos recibidos entre risas por niños y niñas con los que jugamos un buen rato inflando globos además de entretenernos comprando alguna que otra diosa de la fertilidad a las mujeres. Entonces, nuestro amigo Arouna quiso ir más allá, quería que viviéramos una experiencia genuinamente africana, una experiencia "muy de su tierra, de País Bassari", una experiencia que ha quedado grabada a fuego en mi memoria. Sin más nos preguntó: ¿Queréis que hablemos con la hechicera del poblado? Yo a decir verdad me dió un poco de apuro, no es que crea en ello pero... respeto, reparo y un poco de miedo sí que tengo. Accedimos a la propuesta y cuando la hechicera estuvo preparada entramos en su cabaña circular. Estaba sentada al fondo, sobre un pequeño banquito, se había quitado el pañuelo de la cabeza, la camiseta y desnuda de cintura para arriba nos esperaba pacientemente. Entramos y nos sentamos a ambos lados de la cabaña, se hizo un extraño silencio. Intercambió unas palabras en wolof con Arouna y todo empezó. Apoyó su cabeza en su mano derecha y empezó a hablar, no entendíamos lo que decía pero cuando dejaba de hablar su bíceps derecho se movía como un columpio a gran velocidad de derecha a izquierda dibujando un recorrido anatómicamente imposible. Nuestros ojos se volvieron redondos como platos, nos quedamos inmóviles, no podíamos quitar la vista de la hechicera que seguía con su particular conversación. Estuvimos un rato largo con las preguntas/respuestas del bíceps que se comunicaba con alguien o con algo que éramos incapaces de racionalizar. Acabó, miró a Arouna y esperó. Nuestro amigo Arouna nos explicó que íbamos a tener un buen viaje, sin contratiempos, que tanto Mbaye como él mismo iban a tener trabajo y las cosas les iban a ir bien. Estoy segura que la mujer dijo mucho más pero ya sabéis, los traductores traducen a su libre albedrío... Lo que sí nos dijo es que para cumplirse sus predicciones debíamos hacer una última cosa: comprar 3 nueces de kola, una para la primera mujer embarazada que viésemos, y las otras dos para la primera pareja de ancianos con la que nos cruzásemos. Y así, una mañana calurosa de abril, entramos en contacto con las tradiciones africanas más ancestrales y sus creencias más arraigadas.
Partimos de Andiel con una extaña sensación y con deberes que hicimos en cuanto encontramos un mercado donde comprar las nueces de kola y cumplir con "la penitencia" impuesta.

Emocionante reencuentro con Marie Luise y sus retales
Pero nada de eso quería contaros yo, lo que ocurre es que el encuentro con la hechicera era algo que no podía dejar de explicar ya que para todas fue una tremenda experiencia... lo que quería ser este es la segunda parte de las arpilleras en Senegal, esta vez en la isla de Edhje o también conocida como isla de los fetichistas. Llegamos a Cap Skirring por la tarde, salir de País Bassari y llegar a Casamance son horas y horas de carretera no siempre confortable. Nos encontramos con Marie Luise casi a la hora de cenar, teníamos que organizar el encuentro al día siguiente con las mujeres de su isla. Caminaba yo entre coches, carros, gente y polvo mucho polvo por la única calle comercial de Cap Skirring, recordaba perfectamente el pequeño negocio de Marie Luise al lado de la peluquería de Awa donde Marina se hace sus trenzas africanas. Llegué y allí estaba "mi amiga", la mujer a la que hacía 8 meses le pedí retales de ropa y con la que durante meses a golpe de whatsapp habíamos imaginado un taller de arpilleras en su pequeña isla en el corazón de la Casamance (como dice Txarango). El recibimiento no pudo ser mejor: una bolsa llena, llenita llena de retales guardados con cariño durante meses. Todo fue fácil: una piragua con sus sobrinos, reserva para comer en Chez León (único campamento en la isla) y mujeres dispuestas a probar el lenguaje de las arpilleras, no podía pedir más!!!!

La piragua camino de la isla de Edhje
Tranquila llegada a la isla
Al día siguiente nos dirigimos al embarcadero, allí, puntuales y dispuestos nos esperaban Jean Pierre y Jean Paul con la barca, nos subimos los 7 y disfrutamos del recorrido por el río Casamance cuando el sol todavía despertaba. Cielo azul, agua, manglares y un fresco viento nos despertaba anunciando que iba a ser un gran día. Visitamos la isla de los fetichistas, vimos su fetiche "jubilado" en el centro del pueblo (según nos contaron el fetiche había decidido abandonar el árbol que ocupaba y ahora estaba fuera del pueblo, un poco más alejado), probamos una y otra vez "las ostras" (a mi me parecieron un cefalópodo entre mejillón y almeja) que las mujeres cocían al fuego (diría que a la brasa). Nos acercamos al colegio, conocimos a su pulcro profesor, entregamos material y nos llevamos de regalo un fragmento del himno nacional cantado.

Fetiche "jubilado"
Finalmente nos acercamos a una bonita mesa preparada a la sombra de un árbol. Volvieron  a mí con fuerza las recientes imágenes de Ibel, más de 30 mujeres cosiendo juntas bajo un caisedra. Y... aparecieron 10 mujeres sonrientes acompañadas, como siempre de sus niños y niñas. Se sentaron, se presentaron, sonrieron y de nuevo todo fluyó. Una pequeña explicación y empezó el movimiento: telas, agujas, hilos, tijeras... Enseñé los ejemplos y fue entonces cuando ellas me dijeron: oye Mónica, si esto es para explicar que hacemos, como vivimos y quienes somos, tus arpilleras "modelo" no nos sirven, nos falta el agua y nuestras piraguas. Cuanta razón tenían, mis arpilleritas ejemplo las había pensado en País Bassari, con montañas, polvo en la época seca y verde a rabiar en la época húmeda pero ni agua ni piraguas... Estuvimos un buen rato, hasta los chicos se animaron y pasaron un buen rato cosiendo, volvieron a probar y a comprobar que sus bellos pañuelos africanos en nuestras cabezas resbalan en un santiamén, volvimos a coser juntas sin habernos visto nunca, volvimos a coser juntas sin conocernos, volvimos a compartir momentos inolvidables hablando entre mujeres!!!! 

Cosiendo juntas, a mi lado Viviane (mamá de Jean Paul)

Ousmane cosió su arpillera
Los niños y niñas presentes en todos los talleres
Mbaye finalmente se animó a coser
Preciosas muñecas
Y se hizo la magia de nuevo a la sombra de un árbol
La foto "finish"del taller de arpilleras
El tiempo quiso correr y pasaron dos horas en un suspiro, se hacía tarde y tocaba comer, así pues acabamos el taller y nos fuimos a Chez León que nos esperaba con la mesa puesta. Nuestros acompañantes del día empezaron a desaparecer silenciosamente, uno se quedó atrás, otros dijeron que iban al baño, alguno dejamos de verlo sin más y sólo Jean Paul se sentó a la mesa. Comprobé que sólo habían 8 platos cuando en realidad éramos 11 personas. Como acostumbra a pasar en África cuando preguntas qué pasa? Las respuestas no responden: que no tienen hambre, que comen más tarde, que ahora no toca... y la verdad es que no van a comer o bien comerán nuestras sobras! Y entonces salió mi vena "maman", les dije que allí o comíamos todos o no comía nadie por mucho que hubieran preparado comida sólo para 7, todo aquello se repartía y comeríamos juntos. A decir verdad ofrecieron resistencia, insistían en no comer pero viendo que nosotros tampoco nos animábamos a empezar, acabaron cogiendo un plato y sentándose. Repartimos el arroz y el cerdo (en la Casamance hay muchas personas católicas) y vimos que Ousmane no quería... había olvidado que había dos musulmanes más además de Arouna y Mbaye. Pedí sus dos platos y partí el pollo, ahora sí, todo el mundo tenía plato con comida y... empezamos a comer. Pasamos un buen rato comiendo y riendo en 4 idiomas que decían y traducían en una buena locura lingüística en la que quizás, por nuestra condición habitual bilingüe ni nos dimos cuenta. A punto de acabar se me acercó un lindo muchachito que insistía en que le acompañara, me dió su mano y le seguí, le seguí hasta el árbol donde volvían a coser las mujeres con afición.





Acabamos de pasar el día bajo las palmeras en la orilla de la isla, una excursión en kayak a los manglares, una siestecita y vuelta con la piragua, no sé si la isla de Ehidje es el paraíso pero me parece que no debe quedar muy lejos.
Al día siguiente fuimos a ver a Marie Luise para explicarle la experiencia, aproveché para entrevistarla pues mi amiga Felisa de Taranná me pidió una mujer inspiradora para su nuevo proyecto y como pasa en África, cuando aparece un Theboudienne, aunque acabes de comer, cuchara y a comer de nuevo!!!!!
Fantástica Marie Luise en su tienda
Y si llega un theboudienne... pues se come y punto!!!!
(comer por haber comido)

Tenía el convencimiento que después de Ibel no iba a vivir nada parecido y me equivoqué, el día en la isla nos volvió a demostrar que la felicidad está en las pequeñas cosas, en la suma de momentos, en los ojos que sonríen al mirarse. De nuevo, en una pequeña isla (100 personas) un soleado día de abril compartimos amistad, esperanza y oportunidades con un grupo de mujeres senegalesas.

martes, 25 de junio de 2019

ENFANTS partout (NIÑOS por todas partes)

Cuando puse los pies en Senegal la primera vez en agosto de 2018, me llamó la atención ver niños y niñas por todas partes, de todos los tamaños, solos, acompañados o a la espalda de sus madres. Cierto que a la que pones el pie en el suelo se te acercan rápidamente y la mayoría de las veces gritan "toubab, toubab" (blancos, blancos) alegremente. 

Dos sonrientes niños peúl en Ibel
Cuando visitamos Saint Louis se nos encogió el corazón, los llamados "talibés" llenaban sus calles, niños sucios, llenos de polvo y vestidos con harapos que mendigan armados de un pequeño bote de plástico. Dicen que son los alumnos de las escuelas coránicas, las daaras, que piden para su marabout, aunque sus condiciones extremas de vida a una temprana edad (mendicidad, maltrato, no educación reglada) los marcan para siempre. Pero sobre talibés se ha hablado y escrito mucho, incluso se ha llegado a considerar un sistema de esclavitud moderna. 

Riendo con niños y niñas en Iwol, la capital bedik en País Bassari
Por suerte, a la que abandonas las grandes ciudades de Senegal el panorama cambia y te encuentras con los verdaderos "enfants de África". Ya en agosto a Mbaye y David les pregunté insistentemente la media de retoños que tienen las mujeres africanas, ambos me repetían, Mónica aquí hay "enfants partout" (niños por todas partes) y nuestras mujeres tienen más o menos 6 hijos cada una. Si a la elevada media sumamos la poligamia, una famila "normal" tiene al menos 12 niños y niñas a los que criar, educar y alimentar.

La alegría de ser madre en Iwol
Globos, globos y más globos en el poblado de Andiel
Con todo ello, supongo que lo de ser médico y buscar bibliografía me tira, no he podido resistirme a buscar las pirámides poblacionales de Senegal y España y... aunque ni Arouna, ni Mbaye ni Abdoul no saben nada de salud pública, sí que han dado en el clavo diciendo que en Senegal lo que más hay son niños y niñas.



Y sí, pequeñajos y pequeñajas te aparecen por todas partes, siempre con una amplia sonrisa y unos ojos que te piden una sola cosa: CARIÑO. En otros lugares pueden pedirte dinero, regalos o cualquier otra cosa, pero en Senegal darles la mano, un beso o un abrazo es de lo más reconfortante y te hacen tocar el cielo. Cuando recorres las aldeas salen a tu paso corriendo y riendo, en ocasiones descalzos y con la ropa sucia y rota pero siempre, siempre extendiendo su mano hacia ti. Y cuando inflas unos globos y te pones a jugar ya no importa que no hables wolof, ni peúl, ni bedik ni ninguna de sus lenguas, el juego es universal y las ganas de pasarlo bien también. Sin buscarlo y sin pensarlo, así de repente, si eres de las personas que recorren el mundo con los brazos abiertos,  puedes encontrarte paseando con un par de locos bajitos, como decía Serrat, uno en cada mano saltando y riendo.
Just be cool !!! 
La juventud y los globos!!!
Y hemos entrado en colegios en los que esforzados profesores trabajan con pocos o muy pocos medios. Recuerdo especialmente el de la isla de Ehidje con unos 15 niños y niñas de menos de 12 años y un profesor que para enseñar lo mejor que puede, divide la clase en dos, pequeños y mayores, girando los pupitres: la mitad hacia un lado y la otra mitad hacia el otro. Nos fijamos en la pizarra, letras escritas y una breve explicación sobre el turismo el porqué, los beneficios y las desventajas, interesante hacer una lectura rápida. Y tras entregar bolígrafos y lápices, una foto de cortesía y un regalo que aparece en forma de canción cuando niños y niñas nos cantan un fragmento del himno nacional. 
Y sí, de nuevo África nos embriaga con sus pequeñas-GRANDES cosas.
Escuela de la isla de Ehidje
Maravilloso grupo con el profesor  (el de la camisa azul)
Una de las pizarras de la clase
Himno de Senegal cantado por los niños y niñas de la isla de Ehidge
Las personas más tradicionales nos cuentan que es necesario tener hijos e hijas para trabajar en el campo, son brazos para el futuro, pero hoy en día, como me decía mi amigo Demba, eso ya no es así. Es muy difícil y complicado alimentar y educar a 6 hijos e hijas en una sociedad con grandes y a veces abismales diferencias en lo que a poder económico se refiere, lo que supone que sigan los talibés para los niños y los matrimonios infantiles para las niñas. Por otro lado, no debemos olvidar que la sociedad senegalesa está cambiando y que la mujer quiere y debe ser parte de las decisiones que provoquen los cambios. Aún recuerdo a la comadrona del puesto de salud en la isla de Carabane cuando nos enseñaba los dos métodos de control de natalidad que tenía: píldoras anticonceptivas que se dispensan a escondidas y preservativos que los hombres no quieren usar, queda mucho camino por andar!!!!
Y como siempre los cambios van de abajo a arriba, precisamente los niños y niñas que ahora ríen y juegan, gracias a la educación y la formación son los que provocarán el cambio en este siglo XXI, seguro!
Taller de arpilleras y mamá 24hs en Ibel
Cose y duerme en la isla de Ehidje
Y, seguiremos cogiendo de la mano a esta infancia africana que ríe, salta y juega, pues como dice R. Tagore:

¿Sabe alguien de dónde viene la sonrisa que revuela por los labios del niño dormido?

martes, 11 de junio de 2019

MAMAN África

Volví a Senegal el 13 de abril de 2019, era mi segundo viaje a un país que me cautivó y me atrapó en agosto de 2018. Mi vuelta se convirtió en un reto que tocaba directamente muchas facetas de mi vida, algunas dormidas desde hacía mucho, mucho tiempo, quizás demasiado. En agosto, con motivo de mi primer viaje, me golpearon fuertemente sensaciones que no quisieron desaparecer durante meses, que seguían a flor de piel cada vez que veía una foto, recibía un whatsapp de mis chicos senegaleses o me quedaba embobada mirando una de mis muñecas africanas. Hoy, casi dos meses después de volver por segunda vez, las sensaciones y las emociones siguen nítidas y me han llevado a pensar en un tercer viaje antes de acabar el año. Esta segunda vez no he escrito un diario de viaje, #senegaldream no podía resumirse en el relato de un nuevo itinerario en el que no me veía capaz de transmitir sus vivencias, ENORMES, que han quedado fuertemente clavadas en mi. Por ello, con pausas y con mucha calma voy escribiendo artículos que ponen el foco en lo que para mí fue importante.

Sé que el título de hoy puede parecer repetido, lo sé, a algunos y algunas os recordará otras cosas que ya he escrito por aquí pero no os vayáis, os animo a seguir leyendo y así acompañarme de nuevo. Hoy quiero hablaros del papel, difícil, valiente e insustituible de las "MAMAN ÁFRICA" que conozco. He tenido la suerte de abrazarme con Dianeba (madre de Abdoul) y con Aissatou (madre de Mbaye), para el próximo viaje tengo pendiente conocer a la maman de mi querido Arouna.

El primer gran abrazo con Dianeba al conocernos bajo el caisedra
Maman Aissatou y Maman Monica
Family 50/50 
Conocí a Aissatou en nuestro viaje familiar de verano y ya, en ese momento con un par de miradas, un abrazo y una rápida conversación, me pareció una gran señora. Nos hemos vuelto a ver en abril, esta vez, con un poco más de tiempo. Ella es la primera mujer de su marido y matrona en el puesto de salud de Louly, lugar en el que junto a una "enfermera titulada" ayuda a las mujeres a dar a luz, ejerciendo, la que para mí, es una de las más bellas profesiones que una mujer puede tener en África. Cada vez que oigo soy la primera, la segunda o el número que sea de mujer de mi marido mi yo interior se revela con todas sus fuerzas. Ya hace casi un año que sobre todo mis 3 chicos africanos me cuentan cuantos hermanos y hermanas "mismo papá, misma mamá" tienen, pero también me explican cuantas "tías" tienen (las otras mujeres de sus papás) y cuantos hermanos y hermanas de sus tías, vamos todo un festival familiar que se escapa absolutamente a mi comprensión. Pienso y vuelvo a pensar lo difícil que es vivir y convivir como mujer en una sociedad polígama en la que, al casarte (no siempre por amor, ni por deseo, ni por petición, habitualmente por decisión de tu padre), tienes que abandonar el hogar familiar e irte a vivir a casa de la familia de tu marido. Y una vez allí, pasar la mayor parte del día en casa, tareas del hogar, trabajar en el campo, cuidar niños, etc.
Aissatou y la enfermera titulada con las gafas que dimos
Y Aissatou insiste en invitarnos orgullosa a su casa llena de gente, llena de niños y niñas sonrientes que te dan la mano y te abrazan como si fueras "la tía de Europa" que vuelve por vacaciones, la verdad son momentos en el que el corazón se te hace añicos y se desmontan todos tus prejuicios europeos. Ella, como madre africana y me atrevería a decir que como la mayoría de las madres, lo que más ama en este mundo es su familia, tenga mucho, o como acostumbra a pasar, tenga poco o muy poco. Te lo cuenta y te lo enseña feliz, y quiere que conozcas a todo el mundo y quiere que veas y sobre todo sientas que el amor de madre es incondicional, sin preguntas y siempre buscando todas las respuestas. Conozco bien a Mbaye pero también a Cheick y Abdoul, dos de sus hermanos y creo que los tres sienten verdadera devoción por Aissatou, su maman africana que siempre está para acurrucarlos en sus brazos, que siempre está para acariciarlos con una palabra amable, que siempre está y nunca les falla cuando toca acompañarlos en la dura vida de la supervivencia.
"Parte" de la numerosa familia de Aissatou con los nuevos miembros "toubab"
La mejor despedida de Louly: puesta de sol con su maravilloso baobab
Y tuve la inmensa alegría de conocer a Dianeba en el pueblo de Ibel, uno de los lugares con más polvo y calor que recuerdo. Llegué para trabajar con arpilleras y el grupo de mujeres Foutasawa pero ella, mujer hábil e inteligente, a la que pudo me apartó del grupo. Ella también es primera mujer de su marido y quería compartir conmigo lo que sentía, lo que seguramente llevaba meses pensando decirme. Y así, detrás del árbol caisedra me dijo:

"Mónica, gracias, gracias y mil gracias por ayudar a Abdoul con sus estudios en Dakar, si no fuera por tí él no estaría allí. Yo aquí en Ibel intento sobrevivir y alimentar a mis hijos trabajando en el campo, un campo que lleva meses seco y sin regar por falta de agua, un campo en el que no crece nada, de nada, ni las malas hierbas. Busco lo que sea para poder echar un puñado de arroz al bol y así comer todos, pero no siempre es posible. Este taller de arpilleras es una oportunidad para todas las mujeres que quieran sumarse, es una ventana al mundo, es un soplo de aire fresco a más de 40 grados tragando polvo a todas horas".



No hace falta que os diga que te pueden explicar muchas cosas, que puedes ver muchos documentales e incluso alguna película pero cuando te lo dice cara a cara una "supermujer" africana te desmontas en un instante. Mis ojos se humedecieron, me estremecí y sí, sollocé en sus brazos como una niña, me desplomé a pesar de haberme preparado durante meses para acercarme al dolor, pero así y todo nunca estaré lo suficientemente preparada. Cuando nos separamos le dije que no tuviera miedo, que seguiría ayudando a Aboul y que el proyecto de arpilleras iba a salir adelante, que quería ser facilitadora de su cambio, de su oportunidad y que juntas lo conseguiríamos.
Pero aún tenía un encuentro pendiente, me faltaba conocer a Penda, la hermana de Abdoul e hija de Dianeba casada hacía escasamente doce meses a los 15 años. La de veces que por whatsapp he preguntado a Abdoul ¿Cómo está Penda? y él, yo creo que para no hacerme mucho daño, siempre me contesta: bastante bien. Me contó su historia al poco de empezar a escribirnos y la herida que me causó fue profunda, muy profunda, una "niña" casada cuando ella soñaba con estudiar. Tristemente, desde su boda, es su marido quien debería darle permiso para continuar sus estudios y por el momento no lo ha hecho. Debemos decir y gritar, si hace falta, que las mujeres tenemos derecho a la educación, que estudiar y formarnos nos va a dar la posibilidad de aportar a la comunidad para entre todos y todas mejorar. Y vi en los ojos de Dianeba el dolor inmenso por Penda, un dolor silencioso y sentido pero aceptado en nombre de la tradición, y seguramente de la convicción de ser lo mejor en una zona polvorienta en la que cada día hay que procurarse un puñado de arroz.
Abrazada fuertemente a Penda y Dianeba
Maman Dianeba y maman Montse, ayuda mutua
Pero no penséis en la derrota, ni mucho menos, la transformación y el cambio han empezado, mujeres como Aissatou y Dianeba, guardando y asumiendo las tradiciones más ancestrales han dado pasos firmes, la primera trabaja fuera de casa, la segunda se ha lanzado sin condiciones a una nueva oportunidad, las arpilleras. Son mis 2 "mamás coraje", ellas sí que son dos maman África grandiosas, ejemplo y reflejo de cambio en una sociedad senegalesa que debe dejarlas espacio para caminar, espacio para crecer y sí, también, espacio para cambiar.
Maman Montse y maman Mónica 
Print Friendly Version of this pagePrint Get a PDF version of this webpagePDF

Puedes añadir el post a tu libreta: