MIS ARPILLERAS

Hacía casi 10 años que seguía de cerca al grupo de arpilleristas de la Fundació Ateneu Sant Roc, quedé prendada por su trabajo visitando una lejana exposición en 2010 en el Palau Robert de Barcelona. Me fascinó la fuerza de aquellas pequeñas arpilleras contando historias de vida. Fuí siguiendo el recorrido del grupo de mujeres hasta que en 2015 me atreví a unirme. Os puedo asegurar que yo no sé coser y que  la costura nunca había sido para mi una actividad a considerar. Pero a veces la vida te sorprende y empecé a coser con ellas mi primera arpillera con motivo de los 50 años del barrio de Sant Roc. Desde entonces, titubeando en muchas ocasiones por mi falta de técnica, he ido descubriendo el placer de trabajar con las manos para pensar con la cabeza, el placer de coser puntada a puntada pequeñas y grandes historias que quedan para siempre allí plasmadas. Desde entonces he participado en los diferentes proyectos propuestos en el Ateneu y como podéis leer en el blog, en abril de 2019, me animé a llevar este lenguaje textil a dos grupos de mujeres al sur de Senegal. He seguido creando arpilleras y al final me he animado a "exponerlas" aquí transcribiendo el texto que guardan celosamente en su bolsillo trasero. Deciros que la mayoría ya no están en mi poder, las del Ateneu forman parte de su fondo "artístico" y las otras son regalos salidos directamente desde el corazón. Bienvenidos y bienvenidas a mi particular muestra!

12.- UNA ISLA EN EL CORAZÓN DE LA CASAMANCE - JuLio 2020



Sí, el título de esta arpillera emula la canción de Txarango "Que tot et vagi bé” (Que todo te vaya bien), una canción que dice que "... no hem deixat de caminar” (no hemos dejado de caminar) y que “... trobis tot allò que busques” (encuentres todo lo que buscas).
Y del mismo modo, en abril de 2019, 5 mujeres llegamos en piragua por primera vez en la pequeña isla de Edghe (también llamada isla de los fetichistas) para experimentar con el lenguaje de las arpilleras y las mujeres que allí viven. Supimos que su vida se reparte entre trabajar en los campos de arroz y recoger ostras en los manglares en una rueda infinita de estación húmeda (arroz) a estación seca (ostras).

Volví a la isla en noviembre de 2019. Me podéis ver sentada en la piragua con Mbaye, Marie Luise y Jean Paul. Las mujeres vinieron de nuevo y nos trajeron los 200 pájaros de ropa que habían cosido como acericos para agujas y fue entonces cuando me dijeron que no habían conseguido coser ninguna arpillera. Y yo respondí, ¿Cuál ha sido el problema? Está claro me dijeron, los modelos que nos dejaste, pequeñas arpilleras con montañas y casas circulares no tienen nada que ver con nuestro modo de vida. Me insistían: Mónica nosotros tenemos el mar y los manglares y vamos con piraguas ... Y nada, había que corregir el error y adaptarnos a su realidad. Así como veis en la pieza textil, se dispuso una mesa debajo de un árbol rodeado de palmeras y venga, a coser juntas como si no hubieran pasado 7 meses. Empezamos a dibujar una mujer en la piragua y los manglares con las ostras, recorta, cose aquí y cose allá, que si ahora hablamos, que si ahora miramos juntas al futuro y llegó la hora de comer. Ricos platos en Chez Leon, la única construcción que se ve en la arpillera y ... a seguir cosiendo, tanto que nos íbamos de la isla con el sol a punto de desaparecer. Ellas, desde la arena nos decían adiós con la mano acompañando nuestros corazones encogidos los últimos rayos de sol. La piragua se alejaba surcando el agua mientras caía la noche en el corazón de la Casamance, nadie hablaba, sólo silencio, pensamientos y emoción en una mezcla de amistad, esperanza y oportunidades para un pequeño grupo de mujeres senegalesas una tarde de noviembre.


11.- CONFINAMIENTO y PANDEMIA - Junio 2020

El 13 de marzo de 2020 pusimos rumbo al que creíamos era un confinamiento en casa para 15 días, nadie nos había preparado para pasar 99 días entre confinamiento total, parcial, fases de desescalada, nueva normalidad y estado de reanudación. Nadie nunca imaginó que el mundo se podía parar, nadie nunca pensó que los pueblos y las ciudades quedarían desiertos, nadie nunca quiso estar día a día en un espacio cerrado y bien cerrado. No ha sido fácil, sólo salir para comprar comida, medicamentos y tirar la basura, además de pasear al perro si tenías (pobres animales han salido más que nunca a la calle) eran las pocas actividades permitidas.También tocó organizarse y ponernos horarios para el día a día: teletrabajar, cocinar, limpiar, actividad física, vídeo calls con familia y amigos, hobbies (coser, leer, música, pelis y series), atender niños y niñas y sobre todo informarnos de esta extraña pandemia por coronavirus. Los primeros 15 días de estado de alarma fueron prorrogados en 6 ocasiones, por el camino se quedaron mi viaje a Senegal, las vacaciones de Semana Santa, un fin de semana en Cieza entre cerezos en flor, muchos partidos de pádel, tardes de arpilleras, cenas con amigos, comidas en familia y ... Xavi, Marina, Pol y yo misma tuvimos que practicar lo de #yomequedoencasa. No creo que seamos una de las familias más confinadas pues Xavi montó un hospital de campaña en el INEFC, Marina llevó medicamentos a quien no podía ir a buscarlos y yo intenté explicar que en la sede de Menarini en Badalona 200 héroes y heroínas sin capa seguían fabricando medicamentos. Y lo más triste, la muerte de mi hermano Sergio el 19 de mayo después de luchar encarnizadamente contra un cáncer. Días difíciles y complicados, nunca tanto tiempo en casa juntos mañana, tarde y noche, nunca valoramos tanto la libertad de hacer lo que queríamos, cuando queríamos y donde queríamos. Los días fueron pasando, unos mejor y otros peor, ejercicio de paciencia infinito y salir mucho a la terraza a mirar, mirar y pensar en personas infectadas, personas enfermas, personas muertas. Mirar y pensar en las personas de cerca y de lejos que amas, mirar y pensar que todo pasará, mirar y pensar que vamos a salir de todo essto. Y  Marina miraba y remiraba desde nuestra terraza, nuestro pequeño espacio para coger aire y respirar fuerte.
Cosí esta arpillera hacia la mitad del confinamiento pero la he terminado hoy 21 de junio cosiendo el 99 y escribiendo este texto al día siguiente del fin del estado de emergencia y el inicio de la etapa de reanudación (o nueva normalidad). Dicen que habrá rebrotes, dicen que quizás volveremos a confinarnos pero pase lo que pase ahora ya sabemos que el mundo se puede parar.

10.- MON AMIE AISSATOU - Junio 2020


Nos conocimos en nuestro primer viaje a Senegal en agosto de 2018. Estábamos casi al final del viaje y Mabaye nos propuso conocer a su madre en el centro de salud de Louly Benteigné. Recuerdo muy bien el momento, nos miramos la una a la otra, hablamos un poco, tomamos una foto como recuerdo y tuvimos que irnos pues íbamos con retraso. Volví a Barcelona pero desde aquel momento tú estabas siempre conmigo, pensaba en el centro de salud pero sobre todo en lo que os faltaba y en como tú y yo nos habíamos mirado. Siempre tenía en mi cabeza: si vuelvo a Senegal tengo que verme con Aissatou, tenemos muchas cosas por compartir!!!
Dos veces más juntas en abril y noviembre de 2019, dos nuevas oportunidades para compartir y para conocernos un poco mejor. Nos faltó el mes de abril de 2020 por culpa del #covid19 pero llegará pronto amiga mía!
Perdio el 4º viaje hablamos a menudo por teléfono, nos explicamos nuestras vidas con el trabajo y la familia... y te envío mensajes cuando me lleno de nostalgia.... y tú también. Un día muy muy melancólico te dije: si quieres te hago una muñeca para cuando vuelva. Tú me contestate sí, es una buena idea y escogiste una preciosa tela para ella. Y aquí está la pequeña Aissatou vestida de rosa, muy elegante delante del maravilloso baobab de Louly en el momento en que el sol se va a dormir, nuestro particular símbolo. Esta pequeña arpillera es mi regalo a nuestra amistad, una amistad cada vez mayor, profunda y sincera que nos une. Desde la primera vez que nos vimos, entre nosotras ha habido una gran complicidad ¿Porqué? no tengo ni idea, a veces, en la vida, nos encontramos una vez y quedamos juntas para siempre.

9.- OUMOU DE AQUÍ Y DE ALLÍ - Mayo 2020



Arpillera en manos de Oumou en tiempos #COVID19

Nos gustamos por Internet, un me gusta en una foto, un comentario en otra, ahora miro lo que haces... Las dos "contábamos" Senegal de manera diferente, tú con una agencia de viajes y un proyecto: Senegal a tus pies. Yo a punto de un segundo viaje con una idea loca en la cabeza: coser arpilleras con dos grupos de mujeres en Ibel y Casamance. Empezamos a explicarnos lo que hacíamos una y otra pero sobre todo empezamos a compartir nuestras emociones, sueños y anhelos por el pequeño país africano de la teranga.
Recuerdo perfectamente nuestro encuentro el 4 de noviembre de 2019 en el aeropuerto de Dakar, apenas 30 minutos juntas y nuestros corazones unidos irremediablemente a los colores verde, amarillo y rojo de la bandera senegalesa.
No nos pusimos fecha, yo debía volver el 4 de abril de 2020 y tú estabas allí pero llegó el coronavirus y todo se rompió en mil pedazos. Mi querida Oumou de aquí y de allí, mi chica de bellos viajes y mucho compromiso. Nos hemos quedado las dos ancladas "al otro lado", con los pies en Cataluña y el corazón en Senegal.
Nuestra larga conversación telefónica, con mucha emoción y nostalgia me dió la idea de hacerte una muñeca de arpillera, y yo te dije ¿Cómo la visto? Lo tuviste claro, con los colores de Senegal. Y aquí el resultado, una pequeña arpillera con la esencia de Iwol, sus montañas, su palmera, sus casas y Oumou... un lugar mágico al que volveremos, seguro! y más pronto que tarde!
Mi querida amiga, igual volvemos juntas, igual nos encontramos aquí pero seguro que cuando regresemos iremos a comer juntas un buen pescado a la playa de los Almadies en Dakar, esa cita es ineludible!!!
Un fuerte, fuerte abrazo, " sama jarit" (amiga mía).

8.- PARTICIPACIÓN EN LA ARPILLERA DOLL VIRTUAL EXHIBITION - abril 2020

Con motivo de la pandemia por coronavirus muchas cosas quedaron pospuestas, anuladas o cambiadas a partir de marzo de 2020. Roberta Bacic tenía entre manos una de sus habituales exposiciones y la tuvo que reconvertir a virtual dada la situación. Así, pensó que era una buena idea visitar las arpilleras de la exposición digitalmente y escoger una "para intervenirla" con una muñeca. Así ha nacido la Arpillera doll virttual exhibition. En mi caso, la elegida fue "Hambruna en Zimbabwe" de Lakheli Nyanthi que hace referencia  a cuando el gobierno de Zimbabwe declaró el estado de emergencia en respuesta a una sequía prolongada. En esta arpillera, Lakheli nos abre una ventana a la gravedad de la situación en su área local. Las palabras "sequía severa" y "inanición" dominan la pieza. Ella explica gráficamente la realidad y la sensación de desesperación: “En 2016, las lluvias fallaron y la gente en Zimbabwe se enfrentó al hambre en algunas áreas rurales. El textil muestra personas hambrientas y ganado, y una presa casi vacía. 'Asazi' significa '¿qué podemos hacer?' y 'iThemba' significa 'esperanza' ”.


El texto que acompañó a mi muñeca:

Sequía y hambre en Zimbabwe, pareja frecuente en África y por frecuente noticia que pasa desapercibida en los países tradicionalmente ricos de la vieja Europa.
Al ver esta arpillera, mi pensamiento se ha ido a Senegal, el pequeño país de la teranga que ahora con altísimas temperaturas, sequía, y coronavirus entra en un período muy complicado para muchas personas. Los campos, sobre todo al sur, están secos, sequísimos esperando la lluvia que aún tardará en llegar. La pandemia por coronavirus los tiene en alerta, han adoptado medidas de protección y parece contenida. Es el mes del Ramadán y en silencio miran al cielo mientras piensan en el turismo que no vendrá y el trabajo que no llegará. El hambre acecha!!! 
Mi muñeca, es una mujer africana con un saco de arroz, su alimento básico e imprescindible y como me dice Dianeba cuando la veo en Ibel: ¿Mónica, sabes como sufre una madre cuando no tiene ni un puñado de arroz para echar en el puchero y alimentar a sus hijos? Ojos húmedos y tremendas ganas de volver para seguir trabajando en crear oportunidades de empoderamiento femenino. Nos vemos pronto!!!


7.- HI HAVIA UNA VEGADA (Había una vez) - Noviembre 2019


Victor y yo con la pequeña arpillera
Un día se encontraron un chico joven que estudiaba periodismo y una doctora inquieta enamorada de la salud digital. Los dos iniciaron un camino en común hacia la comunicación y la RSC en un laboratorio farmacéutico. La empresa era clásica, muy clásica y cuando llegaste sólo pude prometerte una cosa: no te aburrirás!
Durante el tiempo compartido hemos crecido juntos y hemos aprendido el uno del otro; para mí no fue sencillo aprender a trabajar con un jovencito crítico y respondón pero listo y trabajador, para ti, supongo que convivir con una persona obstinada y obsesionada por llegar allí donde antes nadie había llegado tampoco debe haber sido fácil.
Ciertamente siempre te he dicho que hay que perseguir nuestros sueños y si como dice Txarango en su canción "tocas los sueños de puntillas" (te acuerdas? La banda sonora de la 2a desconferencia #sherpas20) no los puedes dejar escapar.
Esta pequeña arpillera, hecha con todo mi cariño para tí quiere ser eso, nuestros sueños más íntimos, el tuyo que empieza y el mío que va creciendo (yo todavía lo toco de puntillas...).
Lloro mientras escribo, soy una sensiblera romanticona, me sabe mal que te vayas, te echaré mucho en falta, has sido un gran compañero de viaje. Todo esto queda para siempre en el bolsillo de la arpillera, hubiera sido incapaz de decírtelo cara a cara!!!
VUELA Víctor, VUELA y hazte grande, inmenso, como siempre lo has sido. Muchísima suerte, te quiero amigo!!!

6.- LUNA LLENA, DE QUÉ? - Octubre 2019


Recuerdo perfectamente el momento, habíamos acabado el primer taller de arpilleras con las mujeres de Ibel, 33 ni más ni menos con las que habíamos compartido 2 horas de risas, hilos, agujas y mucha, mucha complicidad. Berta, Júlia, Montse, Marina y yo estábamos eufóricas con la experiencia que acabábamos de vivir. En aquel momento Arouna quiso enseñarnos "su chiringuito", el pequeño campamento que con su esfuerzo y la ayuda de su hermano Seidou estaba haciendo realidad. 
Ya tengo dos habitaciones, una la compartimos guías y conductores, la otra es para turistas y aquí, este montón de ladrillos de cemento (que no se deshacen cuando llegan las lluvias) es para una tercera habitación que espero esté lista pronto, nos contaba Arouna. 
Y ese momento de sueños y esperanzas quedó para siempre en una foto, todos juntos, todos cogidos unos a otros (Abdoul se quedó estudiando en Dakar pero estaba con nosotros en Ibel, por eso también está en la arpillera).
Es mi primera arpillera con luna, una luna llena grande, redonda y brillante, muy brillante. Es la luna llena de Arouna, la que vimos juntos en Bandafassi una noche de abril, que sin dejar de hacer el té al decir yo: mira Arouna, luna llena. Él respondió con la mayor franqueza e inocencia que puede haber en este mundo: ¿luna llena? ¿de qué? Y esa luna que desde entonces lleno de chocolate, ilusiones y sueños para él es la que ilumina esta arpillera, una arpillera tributo al viaje #senegaldream de 5 mujeres a las que caló profundamente para que dejaran de nuevo un trozo de su corazón en Senegal.
De izquierda a derecha: Berta - Júlia - Mbaye - Mònica - Arouna - Montse - Marina - Abdoul, los 8 personajes de la arpillera... Ah y Patxi, un simpático perro vasco!


5.- COSER JUNTAS A LA SOMBRA DE UN CAISEDRA - Junio 2019


Un 15 de abril muy, muy caluroso y polvoriento llegábamos a Ibel en País Bassari para iniciar la que creo es una de las mayores experiencias de mi vida. Habían pasado cuatro meses desde que había decidido volver a Senegal para probar el lenguaje de las arpilleras con dos grupos de mujeres, uno en País Bassari y otro en Casamance. En mi blog Miraquebé ya he contado la emoción y también el pánico que sentí al llegar y ver mil y un colores enmarcando bellos rostros de mujeres expectantes alrededor de una mesa bajo un árbol caisedra (el árbol de la fertilidad). Expliqué que eran las arpilleras, les mostré una de Iwol y dejé una arpillera montada para coser encima de la mesa. Les propuse que cada una se hiciese en muñeca para luego juntarnos todas en la arpillera. Empezamos a trabajar juntas, era como si lo hubiésemos hecho otras veces; no hay agujas suficientes, no pasa nada, a base de hilos y nudos todo es posible ¿Tenemos solamentes dos tijeras? No pasa nada, vuelan y cortan de mano en mano en alegre sinfonía. Estuvimos dos horas trasteando con las telas, los hilos, las tijeras y las agujas para maravillarnos con las 33 muñecas acabaditas que llenaban la arpillera por todas partes. Me traje su trabajo a Barcelona y cuando me disponía a coser la arpillera dije NO, esta arpillera no tiene ningún sentido, un poblado imaginario lleno de muñecos? Y así, sin mucho pensar, apareció un precioso caisedra en el centro de la arpillera, luego hice la mesa y mi muñeca, sí soy la que está en el centro "toubab" (blanca) vestida con un espectacular vestido de batik azul que me regaló Dianeba.
Y sí, ahora sí, ahora ya he cerrado el capítulo, ahora ya estoy en paz con ellas, con su esfuerzo, con su empeño y con su compromiso.
Miro y remiro esta arpillera, inspiro hondo y tiemblo de pies a cabeza, ells me lo dieron TODO dos tardes de abril a la sombra de un caisedra.

4.- YO TENGO UN PESEBRE AFRICANO - Enero 2019


Hacía mucho calor, mucha humedad y la montaña seguía alzándose ante nosotros queriendo tocar el cielo. Abdoul subía a paso ligero con sus chanclas y nosotros le seguíamos pidiendo aire. "He acabado el bachillerato y voy a ir a la universidad" nos decía. Y al fin, llegamos a la cima, ante nosotros una gran manta de terciopelo verde salpicada por alegres cabañas me dejó sin palabras, allí estaba mi pesebre africano!!! En aquel momento una extraña sensación se apoderó de mí, era una mezcla de paz, emoción y alegría que me tenía los pies clavados al suelo. Salieron a nuestro encuentro una simpática anciana y dos niños, los tres lucían una enorme sonrisa en su cara y nos ofrecían collares, pulseras y otros abalorios. Iwol, un poblado bedik al sur de Senegal con gentes amables que sonríen mirándote a los ojos y que, a pesar de la enorme distancia que nos separa en muchos sentidos, me hicieron sentir muy cerca. 
Sí, esta arpillera me la pedía a gritos el corazón, esta arpillera es la primera que he hecho completamente en solitario y es mi pequeño tributo a País Bassari. Este lugar increíble al que he decidido volver para sentir de nuevo, con toda la fuerza que desprende, que mi corazón late y late con las personas que me encuentro cuando camino por el mundo con los brazos abiertos.
Viva el país de la teranga, gracias por hacerme sentir tan y tan viva!!!

3.- TOTA DONA VAL MÉS QUAN LLETRA APRÈN (Toda mujer vale más cuando aprende las letras) - Diciembre 2018

Leí y volví a leer la historia de Francesca Bonnemaison, una mujer de buena posición social que gustaba coser, hacer obras de caridad, creyente y amante del deporte. Hacia 1.900 ser una mujer con inquietudes más allá de casarte y tener hijos no era cosa bien vista. Decidí coser esta arpillera porque  Francesca fue una mujer que sin hacer demasiado ruido, sin llamar demasiado la atención y sin ningún tipo de violencia provocó un cambio que rompía definitivamente con lo que había sucedido hasta entonces. En una sociedad en la que las clases sociales estaban perfectamente definidas y no digamos el papel de la mujer, Francesca fue una gran intraemprendedora "dentro del sistema normalmente establecido" lo que, bajo mi punto de vista, es más difícil que ser emprendedora. Poner en marcha la primera biblioteca popular de la mujer en Europa tiene méridto pero abrirla a todas las mujeres independientemente de sus clase social es mucho más meritorio. Y la cosa funcionó, un espacio exclusivo para mujeres donde aprender y donde crecer juntas sirvió para tener nuevas perspectivas de la vida en femenino.
Repito sus palabras: "tota dona val més quan lletra aprèn" (toda mujer vale más cuando aprende las letras). Mi mujer disruptiva, mi heroína lo es por haber sido capaz de romper el sistema desde dentro y haberlo roto sin opciones de volver atrás. Hoy no tenemos ninguna duda, la formación y el aprendizje nos harán libres.

2.- FUGIR (huir)- Julio 2017


Huir de tu casa, de tu pueblo, de tu país, dejar atrás la familia, los amigos, el trabajo. Huir buscando un futuro mejor, pero incierto. Que valentía que tienen los que lo hacen y cruzan zonas hostiles y desconocidas. Y con todo esto en mi cabeza empecé a hacer esta arpillera, sencilla y cercana en la que cada puntada era un toque de realidad.
La playa de Lesbos, los dinguis llenos de gente, el rescate y la llegada a la playa. En la tela hay 3 pequeños mundos: los niños que a pesar de todo siguen jugando, los socorristas de Open Arms que lo dan todo para salvar vidas y un médico atendiendo a un niño que ha conseguido llegar con vida. 
Que dolor de corazón y cuanta realidad, que necesario no olvidar...

1.- MI HISTORIA - Mayo 2015



Quien me lo iba a decir hace apenas unos cuantos meses. Nooooo.... imposible respondí, si yo no sé ni coser un botón y ... así empezó todo. El reto era coser una arpillera que explicase un cachito de historia del barrio de Sant Roc ahora que está de aniversario, un aniversario compartido pues nacimos el mismo año, glorioso 1966. Llegué a Menarini, la farmacéutica que tiene aquí su sede en 1.999 y decir que desde entonces ha llovido un poco. 
Piensa que quieres hacer Mónica, me decían mis nuevas compañeras arpilleristas. Dibuja tu historia, cómo lo explicarás? Y así, hoja en blanco todas alrededor de una mesa empezamos a imaginar. Coser una arpillera no es fácil, coser una arpillera sin saber coser aún cuesta más y hacerla en casa, sacando horas de donde fuese para tenerla a punto a finales de mayo ha sido todo un ejercicio de perseverancia.
Y poco a poco, edificio a edificio, bloque a bloque como dicen mis señoras, la arpillera empezó a tener vida: pon el cielo, aprende a coser de detrás hacia adelante, dobla por aquí, haz punto escondido y ahora  punto de ojal, cose aquí, cose allá.
Y dónde está la historia? Pues este es el relato de un barrio que en los más de 16 años que lo veo, a veces parece que quiere cambiar y a veces me parece que no quiere abandonar su sobrenombre de "marginal". Desde Menarini justo cruzando la calle, he visto y veo pasar la vida mezclada que nos rodea. Vecinos que pasan horas y horas al sol como si no tuvieran nada mejor que hacer, basuras a menudo allí donde no toca, niños y niñas jugando en horas que seguramente tampoco tocan y sí, a vedes suena una guitarra y la música lo cambia todo.
Pues sí, muchos lunes he cosido en el Ateneu y muchos otros sola en casa. Y he reído, he hablado y sobre todo he compartido muy buenos ratos con algunas mujeres de este barrio. Mujeres resistentes,y luchadoras que defienden aquello en lo que creen y que por encima de todo quieren a Sant Roc.

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