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viernes, 21 de marzo de 2014

Te quiero, no me quieres; Me quieres no te quiero.

No, no no me he hecho un lío, sólo he empezado a deshojar la margarita de la formación en salud. Me pongo a escribir y pienso que podría epxlicar como organizar ahora las actividades de formación ya sea en modo presencial, semipresencial y virtual. O como clasificar la formación si es reglada o no reglada, formal o informal según sea académica, acreditada, in company o participando en una comunidad virtual de práctica. Podría también, disertar sobre elearning, entornos virtuales de aprendizaje (propios y ajenos) y si me paro a pensar aún me saldría alguna cosilla más, seguro!. 
Pero no, no voy a escribir sobre nada de todo eso (que incluso he explicado en más de un foro), hoy voy a dar mi opinión personal en relación a mi faceta profesional más conocida, la que transcurre en un laboratorio farmacéutico. Vaya por delante, que tengo la suerte de llevar casi 14 años vinculada a una Empresa comprometida desde hace más de 20 años en la formación de los profesionales de la salud, por lo que, ni que sea "de oídas" alguna cosa habré aprendido en todo este tiempo. 

Hay que salir del tunel buscando la luz
Me preocupa mucho, mucho que amplios sectores de la salud sigan pensando que la industria farmacéutica paga alegremente mucho dinero por un pequeño o gran stand en eventos, jornadas y congresos a cambio, de esos imperceptibles minutos de contacto con el profesional de la salud cuando sale para "coger aire", o un croissant. Me resisto a creer que toda la aportación de la industria farmacéutica a la formación se limita a esos bazares que regalan el "pichigüili" más extravagante cumpliendo, eso sí, estrictamente, el código de buenas prácticas de la industria farmacéutica. El modelo es vetusto, rancio y vacío en los tiempos que corren. Y si seguimos con el análisis, nos encontramos, en un rincón, en una hoja aparte o con la separación que queráis los simposios satélite, fuera del programa científico y eso? Son actividades que se han quedado a medio camino entre la ciencia y la exhibición? Esos contenidos científicos, impartidos por profesionales, creo que por derecho propio han de incluirse en los programas científicos.  A decir verdad, para mí, ambos ejemplos han perdido vigencia y requieren un profundo análisis para que soplen fuertes vientos de cambio.

La industria farmacéutica invierte muchísimo dinero en formación, intenta hacerlo cada vez mejor, se alía con entidades reconocidas como Universidades y asociaciones científicas, e incluso se atreve a innovar en formatos y contenidos. Creo firmemente en la necesidad de pasar del patrocinio al protagonismo, un protagonismo "con fundamento", que aporte, compartiendo y participando. Si todos los actores de la salud somos capaces de trabajar codo con codo en lugar de enfrentarnos sistemáticamente, estoy convencida que daremos pasos adelante.

Sabéis que me gusta y disfruto de mi presencia en los medios sociales, escucho, opino y participo en temas de salud de manera activa, o eso creo, y en muchas ocasiones descubro como profesionales de la salud se quedaron anclados en viejos prejuicios y afirmaciones sobre las farmas, que por suerte,  día a día van perdiendo veracidad.

En definitiva, ¿No podemos caminar todos en la misma dirección? O es que ¿No a todos nos importa la salud? Por todo ello, apuesto convencida por el cambio de:
  • TONO: la industria farmacéutica NO es el malo de la película sistemáticamente.
  • ENFOQUE: diálogo y trabajo en equipo de TODOS los implicados, estableciendo una relación entre iguales.
  • MODELO: hay que aventurarse con nuevas fórmulas ¿Miedo a ser diferentes?

El pesimista se queja del viento.
El optimista espera que cambie.
El líder arregla las velas.
John Maxwell



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