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sábado, 7 de diciembre de 2013

Morir tranquilamente

Este mes el Carnaval de la Salud me ha pillado descolocada... Cuando se acerca el fin de año parece que el mundo se acaba y todo se vuelve urgente, importante e imprescindible. Así, recopilando "a salto de mata" los artículos que la blogosfera ha ido escribiendo, casi nos hemos plantado ya en Navidad y... la casa sin barrer!!!
 El tema propuesto no es fácil, "El derecho a bien morir" sobre el que nuestra compañera Mónica Lalanda escribió un brillante post inicio de este #CarnavalSalud; y ya llevamos 34 artículos (que seguro serán más), que no he podido aún leer, pero que me suenan a declaración de deseos e intenciones. Como profesionales de la salud, muchos de vosotros, participaréis en las decisiones finales de algunos de vuestros pacientes por lo que, desde mi punto de vista, esos escritos adquieren valor por ser mucho más que opiniones.
Piensa un deseo!
A mí, siempre me ha llamado la atención escuchar, cuando la gente verbaliza como les gustaría morir, frases como yo quiero morir tranquilamente o plácidamente. Luego añaden sin sufrir, y sin dolor, por lo que el sufrimiento parece ser el temor principal. Yo no me dedico a la asistencia, y en esta ocasión mi opinión es fruto de lo poco que he vivido en este campo en primera persona.
Mi abuelo, pasados los 90 y ya con muchos achaques, decidió "morirse tranquilamente en casa". Sí, sí, como si él hubiera tomado la decisión. Llamó a hijos y nietos y fue despidiéndose uno a uno con cariño, serenidad y una sensación de paz, que hoy, más de 25 años después no he podido olvidar. Hace poco, hablando con Carlos Nuñez me comentó, él que está en una unidad que a menudo se encuentra con la muerte de frente, que los extranjeros muchas veces afrontaban el final de modo diverso al habitual en nuestro país. Por lo que parece, el "irse a morir a casa" es una práctica frecuente en el extranjero y bien pensado, no es mala idea. Si se puede, no es mejor despedirse "de todo lo de aquí" en tu casa, con tus cosas, con tus seres queridos? Y no es mejor hacerlo cuando todavía puedes decidir?
Y teniendo en cuenta, que nunca va ser un buen momento para morirse, que no sé si deberíamos dejarlo todo atado y bien atado por lo que pueda ser, que no sé si me gustaría despedirme o irme en un suspiro, lo que sí que sé es que de una manera o de otra todos nos vamos a ir. Como decía mi abuelo, aquí no se queda nadie para simiente de rábanos. Por todo ello, a mí también me gustaría morirme tranquila y plácidamente.

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