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domingo, 13 de septiembre de 2015

Día 13 (16/8/15): Cambio, cocodrilos y playas imposibles!

Hoy toca abandonar Monteverde, casi no nos ha llovido y hemos disfrutado de dos días con buen tiempo que nos han permitido apreciar los verdes de la zona. Me preguntaba que si los esquimales son capaces de reconocer más de 30 tonalidades de blanco, estoy segura que a los costarricenses les pasa lo mismo pero con los verdes, los hay de todo tipo en todas las proporciones y combinaciones imaginables sin aplicar ningún filtro, reales como la vida misma!

Los habitantes del Tárcoles
Nos dirigimos al Pacífico con ganas de bañarnos en sus aguas y comprobar si nos va a recibir con la misma fuerza con que lo hizo el Caribe o por el contrario nos dejará disfrutar de aguas más tranquilas. El recorrido es largo, volvemos a cruzar la caótica Liberia y seguimos en busca del puente sobre el río Tárcoles a la búsqueda de cocodrilos enormes tomando el sol en sus orillas. Curioso que google maps solo nos indique una incidencia de tráfico, circulación lenta sobre el puente y así es, al acercarnos vemos que antes del puente han proliferado todo tipo de negocio para turistas: bebidas, lavabos, avalorios, comida, etc... Como indican todas las guías paramos en el puente y oh sorpresa sólo vemos algunos cocodrilos nadando en las aguas del río, eso sí de tamaño considerable. Más tarde nos dicen que en los márgenes no hay cocodrilos pues ha llovido mucho últimamente, echamos 4 fotos testimoniales y seguimos hacia Quepos y Manuel Antonio. Nuestro hotel, el Parador, es espectacular, estamos literalmente colgados en un promontorio sobre el Pacífico, las vistas son increíbles y su piscina te permite bañarte con el océano a tus pies. 

Vagón de tren de otros tiempos
Dejamos trastos y es hora de comer, nos dejamos caer en El Wagon donde desgustamos wraps, pizzas y hamburguesas buenas aunque lo mejor son los zumos, acabamos con 4 de banano con leche que son para morir. Y con los postres llega el espectáculo, aparecen los monos (que parecen casi animales domésticos) en la barra y nos divierten con saltos, carantoñas y tonterías, tanto que parecen de circo!!! 
Casi puesta de sol en la Espadilla
Al cabo de un rato nos apetece ver la playa, así pues bañadores y pies en polvorosa. Nos acercamos a la playa de la Espadilla, la última antes de las del parque nacional Manuel Antonio, es una playa pública, descuidada como casi todas las de Costa Rica, o quizás debería decir natural o salvaje? La poca arena existente vuelve a ser oscura, gris casi negra, llena de piedras y con olas y corrientes que te echan con fuerza por los suelos, el cielo se nubla más y más y acaba en una casi puesta de sol. Si alguien nos pregunta por las playas de Costa Rica nuestra respuesta va a ser: por ellas no vengas!

Cenamos en Barba Roja, sitio bonito pero casi vacío como todos los de la zona, restaurantes a la espera de los turistas que no pueden ir ya que quedan cautivos (muchos se mueven con transportes contratados) en los resorts que les ofrecen múltiples posibilidades para que "no se escapen". Quizás en la temporada alta están llenos! 

Y a dormir pronto que mañana a las 5'30h nos pasan a buscar para nuestro paseo en kayac por Isla Damas.

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