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miércoles, 13 de mayo de 2020

Confinada - confitada #COVID19

En nada, ya van 60 días de confinamiento, 60 días de encierro más o menos severo, 60 días en casa (sí sí #yomequedoencasa). El 13 de abril, cuando apenas llevábamos un mes en esta entonces extraña y ahora habitual situación me pidieron desde el Banco Farmacéutico un pequeño escrito sobre como me sentía. Un mes después podría volver a escribir lo mismo:

"La emergencia sanitaria por coronavirus ha dado un vuelco a nuestras vidas de una manera nunca imaginada. Ni en el mejor guión de la mejor película de ciencia ficción hubiéramos imaginado “quedarnos en casa confinados” durante un mes, y ya veremos cuánto tiempo más. Al inicio todo parecía lejos, muy lejos. China es un destino exótico al que se iba de vacaciones; ahora todo está mucho más cerca. Hace 15 días, cuando entre nosotros la pandemia empezaba a enseñar los dientes, una amiga de Madrid me decía: “al principio todo esto son algunas cifras, después los números van creciendo. Pero lo que realmente da miedo es cuando todo te rodea y te golpean nombres y apellidos de personas conocidas, familiares y/o amigos y amigas que lo pasan mal o que incluso desaparecen”.

Y poco después desde Trobatea me pidieron consejos para sobrellevar esta situación con niños y adolescentes en casa, entrevista de la que salió un título que me hace sonreír una y otra vez: "La escoba no entiende de género, ni de niños o niñas", debía tener una tarde inspirada...

En estos dos meses un par de días a la semana he seguido yendo al laboratorio para recabar testimonios de las personas que han seguido trabajando para #quenofaltenmedicamentos
Y un mes después aquí seguimos (por suerte) con la "dichosa curva" ya plana y viendo llegar la bajada. Hemos iniciado fases de desescalada a diferentes velocidades para caminar hacia una nueva normalidad, menuda colección de nuevas palabras ahora oídas hasta en la sopa. En estos 60 días, con sus correspondientes noches, ha habido tiempo para ser optimista, volverse pesimista, animarse ante pequeñas buenas noticias, desanimarse al no ver la bajada de las cifras, recordar buenos momentos, acordarse de las personas que te importan y volar con sólo cerrar los ojos cuando aparecen los nubarrones de la desesperación. Y todo ello con mucha, mucha paciencia nos guste o no nos guste.

Festival de tareas domésticas
Deporte en lata
Cocinillas van, cocinillas vienen
Fabricando ando
Y nos reunimos 7 países: Italia, Guatemala, Francia, Grecia, Turquía, España y Alemania
Videocalls a gogo
A decir verdad he tenido poco tiempo libre, he teletrabajado "de sol a sol" de lunes a domingo. Mis áreas de responsabilidad en el laboratorio: comunicación, entorno digital y responsabilidad social corporativa, gracias al coronavirus "se han puesto de moda" y al cumplir un primer mes sin freno, en franca caída libre, decidí racionalizar días y horarios. Pero así y todo en casa, no me ha dado por hacer pan, cocinillas las justas, deporte de supervivencia y mucho limpia, lava, barre, recoge y otras fiestas caseras. Siempre dije que no me gusta ni quiero "hacer la casalinga" como dicen en Italia, yo que soy mujer de movimiento no me he adaptado demasiado bien a esta nueva vida que confunde el lunes con el martes, el martes con el miércoles y así día tras día. Súmale una familia de altas prestaciones académicas (Pol preparando la selectividad y Marina acabando su grado de farmacia) y profesionales (mi propia locura laboral y Xavi que montó un hospital en INEFC y reorganizó toda la docencia a online) para necesitar volar con los ojos cerrados en más de una ocasión.

 Aissatou (comadrona) y Georgette (enfermera) en el poste de santé de Louly

Con todo esto, desde el inicio en mi whastapp se abrió una ventana a Senegal, el lugar donde no pude ir el 4 de abril. Con los postes de santé de Louly e Ibel y el hospital de Kedougou hemos ido intercambiando impresiones, recomendaciones, medidas de protección y acciones de sensibilización. En Europa íbamos por delante en casos detectados, personas enfermas y fallecimientos por #COVID19. Les envié los primeros archivos sobre como efectuar un buen lavado de manos y las principales recomendaciones de protección en francés y ellos empezaron con lo que denominan "acciones de sensibilización entre la población". A día de hoy, el pequeño país africano arroja unas cifras respecto a la pandemia por coronavirus envidiables para cualquier país europeo. Es cierto que pronto tomaron medidas de contención pues:
  • Cerraron las fronteras
  • Prohibieron la movilidad entre regiones
  • Anularon las manifestaciones religiosas de todo tipo
  • Obligaron al uso de mascarilla en la calle
  • Instauraron el toque de queda de 20 a 6h
  • Recomendaron insistentemente el lavado de manos
  • Aplicaron la distancia social
  • Evitaron comer con la mano en el bol sirviendo en el plato

Lavado de manos en Ibel

Ingenioso sistema de lavado de manos que nos muestra Arouna en Ibel

A decir verdad no sé si es que se lo tomaron en serio desde el primer momento, si el calor que tienen (han llegado de nuevo a los 45 grados en la región de Kedougou) disminuye la contagiosidad del virus, si acatan las medidas mejor que nosotros o todo a la vez pero a pesar de los malos presagios de explosión de la pandemia a 12 de mayo han registrado solo 19 fallecimientos. Desde el 23-24 de abril han iniciado el Ramadán, que ya en situación no coranovírica supone un enlentecimiento de las actividades y ahora mucho más, ya que el mes más sagrado del Islam con todas las medidas de contención nunca se había visto. Cada dos semanas con Mbaye, Abdoul y Arouna nos llamamos y nos vemos, sí, sí, como todo el mundo también hacemos videocalls para sentirnos cerca, explicarnos como van las cosas y decirnos mutuamente que esto pasará y pronto volveremos a estar juntos. En Ibel con la máquina de coser están haciendo pruebas para coser mascarillas y Marie Luise en Cap Skirring ha lanzado "una colección" de lo más fashion  con sus bellas telas africanas.

Videocalls con nostalgia y risas Barcelona - Sant Cugat - Ibel - Mbour
Abdoul nos enseña la primera mascarilla cosida en Ibel

Marie Luise y sus mascarillas en Cap Skirring

Mbaye armado con mascarilla y solución hidroalcóholica mientras que Marie Luise cose ataviada con mascarilla

Detalle de arpillera
Y con el mundo en vilo, cada día a las 20h aplauso popular para los profesionales de la salud, y Marina en nuestra terraza (uno de los espacios más codiciados de nuestro piso en Barcelona) aplaudiendo, un aplauso de reconocimiento que nos recuerda que ya queda un día menos para salir de todo esto, que ya queda un día menos para ganar esta batalla para la que nunca nadie nos preparó. Y aquí la arpillera "inacabada de confinamiento", aún sin título, aún sin historia pues.... aún seguimos aquí sin fecha de liberación. Tiene un recuadro amarillo inferior en el que irá el cómputo total de días raros de pandemia, emergencia y confinamiento y entonces, cuando podamos echar la vista atrás bordaré el número, un número que será tributo de esta locura inesperada.

Y como decía en el título, confinada estoy desde el 13 de marzo y confitada saldré de tanta casa y tanto aquí me quedo... 

Nuestro pequeño paraíso de confinamiento: la terraza en la que hemos desayunado, almorzado, cenado, vermuteado, merendado, hecho la fotosíntesis cuando sale el sol, estudiado, trabajado y alqún que otro "...ado" más que ahora se me escapa.

sábado, 9 de febrero de 2019

Formación y aprendizaje nos hacen libres

El día que "entregué" la arpillera acabada
Mientras daba la última puntada a mi tercera arpillera, la que está dedicada a Francesca Bonnemaison, pensaba en todo el camino que habíamos recorrido con el grupo de arpilleristas. Pensaba en los primeros días, casi un año antes, cuando alrededor de nuestra mesa de costura, buscábamos que historias queríamos coser. Habíamos ido y venido sobre varios temas y nos encontrábamos profundizando sobre el concepto de la disrupción y más concretamente sobre mujeres disruptivas. Discutíamos, a veces con cierto acaloramiento, si la disrupción era buena o era mala, parte del grupo alegaba que romper sin posibilidad de volver atrás no podía ser algo bueno. Yo, he de confesarlo, principal instigadora y defensora de trabajar la disrupción en clave femenina, insistía y explicaba que un cambio disruptivo necesariamente no debía ser ni grande ni violento, que en muchas ocasiones, pequeños cambios silenciosos habían provocado la disrupción. Así, como os contaba en el post "¿Igualdad?, ¡Mejor equilibrio!" nos pusimos a investigar cuales eran nuestras mujeres disruptivas. No fue tarea fácil, nos costaba encontrar la mujer referente que queríamos plasmar en nuestras telas, el valor que cada una daba a la historia que iba a contar y así,  poco a poco, fuimos encontrando a nuestra verdadera heroína, conocidísima o absolutamente anónima.   

Francesca en versión arpillera
Cosiendo esta arpillera he podido imaginar como eran las mujeres a principios del siglo pasado, como era aquella sociedad en la que la mujer era la "reina del hogar" a cambio de practicar virtudes como la castidad, la abnegación y la sumisión. Mujeres profundamente religiosas a las que la Iglesia asignó la misión de disciplinar al esposo y educar a los hijos en valores católicos. Mujeres de cierta posición social a las que asignaron el papel de "misioneras sociales" para moralizar a las mujeres y a los niños de los sectores pobres. Y así, en 1909 Francesca Bonnemaison,  gracias a un encargo del rector de la parroquia de Santa Ana en Barcelona puso en marcha la biblioteca parroquial "Obra de Buenas Lecturas", como decía la propaganda, un espacio de entrada libre para todas las mujeres (sin tener en cuenta su clase social). Puntada a puntada fui descubriendo todos y cada uno de los pasos que fue dando Francesca, seguramente eran pasos no muy largos pero firmes, pasó de la biblioteca a la formación y así empezaron a darse clases de feminismo, corte y confección, cocina, cálculo mercantil, dactilografía, aritmética, gramática en varias lenguas, taquigrafía y educación física. Menudo atrevimiento enseñar todo eso a mujeres castas, abnegadas y sumisas de todas y cada una de las clases sociales, menuda DISRUPCIÓN!!!!

Creo que ya os lo he contado, pero para las personas que se acercan por aquí por primera vez lo voy a explicar de nuevo. En la parte posterior de las arpilleras acostumbramos a coser un bolsillo en el que la arpillerista "guarda" el texto manuscrito con el que ella quiere explicar su arpillera. Os aseguro que el momento en el que te pones con el bolígrafo ante el papel en blanco para escribir tus motivaciones y emociones es muy especial. Te das cuenta entonces que ese "papelito" quedará allí guardado, unido a la tela para siempre más y que será el testimonio más real de lo que la arpillerista ha querido contar, transmitir y compartir. Así, aquí os transcribo lo que guarda en su bolsillo mi arpillera:

TOTA DONA VAL MÉS QUAN LLETRA APRÈN

Vaig llegir i rellegir la història de la Francesca Bonnemaison, una dona de bona posició social a qui agradava cosir, fer obres de caritat, creient i amant de l'esport. Cap al 1900 ésser una dona amb inquietuts, més enllà de casar-te i tenir fills no era cosa ben vista. Vaig decidir cosir aquesta arpillera perquè la Francesca va ser una dona que sense fer massa soroll, sense cridar massa l'atenció i sense cap tipus de violència va provocar un canvi que trencava definitivament amb el que havia succeït fins aleshores. En una societat a on les classes socials estaven perfectament definides i no diguem el paper de la dona, la Francesca va ser una gran intraemprenedora "dins el sistema normalment establert", el que, sota el meu punt de vista , és mes difícil que ser emprenedora. Posar en marxa la primera biblioteca popular de la dona a Europa té mèrit pero obrir-la a TOTES les dones independentment de la seva classe social és molt més meritori. I la cosa va funcionar, un espai exclusiu per a dones a on aprendre i a on crèixer plegades va servir per a tenir noves perspectives de la vida en femení. Repeteixo les seves paraules: tota dona val més quan lletra aprèn i avui encara m'atreveixo a afirmar que tota dona ÉS més quan TOT aprèn.
La meva dona disruptiva, la meva heroïna ho és per haver estat capaç de trencar el sistema des de dins i haver-lo trencat sense opcions de tornar endarrera. Avui no en tenim cap dubte, la formació i l'aprenentatge ens faran lliures.



TODA MUJER VALE MÁS CUANDO LETRA APRENDE

Leí y releí la historia de la Francesca Bonnemaison, una mujer de buena posición social a la que gustaba coser, hacer obras de caridad, creyente y amante del deporte. Hacia 1900 ser una mujer con inquietudes, más allá de casarte y tener hijos no era cosa bien vista. Decidí coser esta arpillera porque Francesca fue una mujer que sin hacer demasiado ruido, sin llamar demasiado la atención y sin ningún tipo de violencia provocó un cambio que rompía definitivamente con lo que había sucedido hasta entonces. En una sociedad donde las clases sociales estaban perfectamente definidas y no digamos el papel de la mujer, Francesca fue una gran intraemprendedora "dentro del sistema normalmente establecido", lo que, bajo mi punto de vista, es más difícil que ser emprendedora. Poner en marcha la primera biblioteca popular de la mujer en Europa tiene mérito pero abrirla a TODAS las mujeres independientemente de su clase social es mucho más meritorio. Y la cosa funcionó, un espacio exclusivo para mujeres donde aprender y donde crecer juntas sirvió para tener nuevas perspectivas de la vida en femenino. Repito sus palabras: toda mujer vale más cuando letra aprende y hoy todavía me atrevo a afirmar que toda mujer ES más cuando TODO aprende.
Mi mujer disruptiva, mi heroína, lo es por haber sido capaz de romper el sistema desde dentro y haberlo roto sin opciones de volver atrás. Hoy no tenemos ninguna duda, la formación y el aprendizaje nos harán libres.

Arpilleristas de Sant Roc, Sagrada Familia y Congrés
Y así, el 22 de enero inauguramos la exposición "Dones disruptives, arpilleres en acció" en la Fundació Ateneu Sant Roc. Nuestras arpilleras daban voz a 5 grandes retos que hoy todavía tenemos las mujeres:
  • Empoderamiento social
  • Derechos civiles
  • Formación y el aprendizaje
  • Cuerpo y mujer
  • Igualdad y equilibrio
Pasamos una tarde especial con la que cerrábamos un largo camino, compartíamos nuestras inquietudes y dábamos alas al esfuerzo de más de un año. 

Y como dice Ana María Bidegain:

Si las mujeres no tienen memoria, tampoco podrán tener presente,
ni transformar el futuro.

Os comparto la noticia que elaboró Televisió de Badalona y el catálogo de la exposición, en el que podréis encontrar mucha más información. 



Catálogo de la exposición

domingo, 11 de febrero de 2018

¿Igualdad? ¡Mejor equilibrio!

Arpilleristas
Hoy es el día de la mujer y la niña científicas, mal vamos cuando tenemos que escoger un día para celebrar que hay niñas que quieren ser científicas y mujeres que lo somos. El día coincide con el domingo de carnaval, espero sea solo una coincidencia, pero de un modo u otro, me ha llevado a un trabajillo que tengo entre manos desde hace unos meses. Ya sabéis, coso arpilleras con mi grupo de arpilleristas de Sant Roc y desde septiembre estamos pensando en nuestro próximo reto. Nos apetecía coser por y para mujeres, un run run sonaba en nuestros encuentros: mujeres y derechos humanos, mujeres famosas, importantes, mujeres luchadoras. Así, de lunes en lunes íbamos tejiendo nuestras ideas, nuestras inquietudes. Y tras un par de meses empezamos a ver una luz al final del camino, queríamos coser sobre mujeres disruptivas, conocidas o anónimas, próximas o lejanas, pero mujeres que habían roto algo y "nos dijeran alguna cosa". Se nos ponía cuesta arribar imaginar nuestras arpilleras, no acabábamos de coser ideas, sentimientos y conversaciones. Así, decidí revisar a fondo la historia de unas cuantas mujeres disruptivas y contársela a mis compañeras con la presentación que os incrusto a continuación:


Deciros que con esto he aprendido un montón, además he incorporado peticiones que me hicieron las mujeres: Mónica pon a la Pasionaria, yo soy de Granada, quiero conocer a fondo la historia de Maria Pineda, y Malala, nos lo cuentas? Y así, entre unas y otras seleccionamos unas mujeres que nos inspiraron. Y de Rosmery Mollo, una mujer aymara aprendí que yo tampoco quiero ser igual que los hombres, yo no quiero ser un hombre, ni parecerlo, soy diferente y, al menos yo, quiero seguir siéndolo. Lo que sí me gustó fue la idea de equilibrio, es decir, luchemos por nuestros derechos, por lo que nosotras queremos y no por parecernos e igualarnos a los hombres.

No voy a desvelar de que va a ir mi próxima arpillera, ya lo iréis viendo por aquí, pero os dejo una pista para ir haciendo boca: Tota dona val més quan lletra aprèn (Toda mujer vale más cuando aprende letras).

domingo, 29 de octubre de 2017

Compartir es conectar

Hace 15 días inauguramos la exposición "Arpilleres en acció: refugiats", el resultado del trabajo que el grupo de arpilleristas de la Fundació Ateneu Sant Roc iniciamos en octubre de 2016. Fue a partir de la exposición "Després de les onades" que nos pusimos a hablar y luego a coser; el resultado final han sido 11 arpilleras que miran  a las personas que se ven obligadas a huir de sus casas por hambre, guerras o desastres naturales buscando un futuro mejor.  Mi arpillera quiere representar la playa de Lesbos y como llegan allí las personas que se echan a la mar.
FUGIR - HUIR
Huir de tu casa, de tu pueblo, de tu país, dejar atrás la familia, los amigos, el trabajo. Huir buscando un mejor futuro, pero incierto. Qué valentía que tienen los que lo hacen y atraviesan comarcas hostiles y desconocidas. Y con todo esto en mi cabeza empecé a hacer esta arpillera, sencilla y llana en la que cada puntada era un toque de realidad. La playa de Lesbos, los dinguis llenos de gente, el rescate y la llegada a la playa. En la tela hay tres pequeños mundos: los niños que juegan a pesar de todo, los socorristas de Open Arms que lo dan todo para salvar vidas y un médico atendiendo a un niño que ha conseguido llegar con vida. Qué mal corazón y cuánta realidad, que necesario no olvidar...

Aún contentas y emocionadas por el buen recibimiento de nuestro trabajo, ha llegado el momento de iniciar un nuevo curso y marcarnos un nuevo reto. Estuvimos trabajando con Roberta Bacic, compartiendo y debatiendo sobre arpilleras: que si han de tener o no perspectiva, los materiales a usar, la búsqueda de nuevas texturas y aprovechamos para preguntarnos cual va a ser el tema para este nuevo curso. Propusimos algunos tópicos estábamos francamente indecisas, pero "Mujer y trabajo" tomó impulso. Charlábamos sobre trabajo dentro y trabajo fuera de casa, que si las mujeres "podemos con todo", que si somos esposas, madres, trabajadoras y de repente Roser recordó una arpillera, "La diosa del siglo XXI" y yo recordé, al mismo tiempo, un fenomenal dibujo de Mónica Lalanda. Roberta se puso a buscar la arpillera en el ordenador y cuando apareció en pantalla no pude reprimir mi sorpresa: esencialmente era igual al dibujo de Mónica. Increíble, una arpillera argentina de 2014 inspirada en un dibujo de Mónica Lalanda???? Quedé estupefacta y rápidamente busqué el dibujo, "Médico y trabajadora".

XX1 Century Goddess (Ana Zlatkes & Mirta Zak)
Médico y trabajadora (Mónica Lalanda)
Hablé con Mónica y se puso loca de contenta, una asociación de ideas nos había permitido enlazar su dibujo como inspiración para una arpillera del día mundial de la mujer en 2014. Mucho me temo que ahora Mónica tiene pendiente venir a Sant Roc a conocer este fantástico y siempre sorprendente mundo de las arpilleras.

He de confesaros que sigo emocionada con la conexión establecida, con la asociación de ideas simultánea al pensar en mujer trabajadora y, de nuevo, compruebo que si compartes creces, o mejor dicho si compartimos crecemos y llegamos a lugares a los que individualmente nunca nos hubiéramos ni acercado. 
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