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lunes, 22 de julio de 2019

MUJER, esto es África!!! (2)

Campamento Chez Leontine
Habíamos pasado la noche en el Relais de Kedougou y nos despertamos dando las gracias a Mbaye; cuando preparábamos el viaje insistió mucho y mucho en dormir una noche "confortable" en el Relais y cuánta razón tenía!!!!. La noche anterior habíamos sufrido de lo lindo en el campamento de Leontine, el calor había sido insoportable en nuestros colchones de espuma, los ventiladores habían movido sin parar aire caliente y las mosquiteras parecían impedirnos respirar normalmente. Desayunamos en el comedor con un fantástico aire acondicionado resguardados del sol que salía con fuerza para superar un día más los temidos 40 grados.

Placas solares y circuncisión, modernidad y tradición

Andiel, otro poblado bedik en País Bassari
Poblado cristiano animista, curiosa combinación


Ríe y sueña
Antes de emprender viaje hacia Casamance queríamos subir al poblado bedik de Andiel, seguramente el hermano pequeño de la capital Iwol. Mbaye nos acercó con el coche y, tras una corta e intensa caminata, apareció ante nosotros su iglesia circular a la entrada. Fuimos recibidos entre risas por niños y niñas con los que jugamos un buen rato inflando globos además de entretenernos comprando alguna que otra diosa de la fertilidad a las mujeres. Entonces, nuestro amigo Arouna quiso ir más allá, quería que viviéramos una experiencia genuinamente africana, una experiencia "muy de su tierra, de País Bassari", una experiencia que ha quedado grabada a fuego en mi memoria. Sin más nos preguntó: ¿Queréis que hablemos con la hechicera del poblado? Yo a decir verdad me dió un poco de apuro, no es que crea en ello pero... respeto, reparo y un poco de miedo sí que tengo. Accedimos a la propuesta y cuando la hechicera estuvo preparada entramos en su cabaña circular. Estaba sentada al fondo, sobre un pequeño banquito, se había quitado el pañuelo de la cabeza, la camiseta y desnuda de cintura para arriba nos esperaba pacientemente. Entramos y nos sentamos a ambos lados de la cabaña, se hizo un extraño silencio. Intercambió unas palabras en wolof con Arouna y todo empezó. Apoyó su cabeza en su mano derecha y empezó a hablar, no entendíamos lo que decía pero cuando dejaba de hablar su bíceps derecho se movía como un columpio a gran velocidad de derecha a izquierda dibujando un recorrido anatómicamente imposible. Nuestros ojos se volvieron redondos como platos, nos quedamos inmóviles, no podíamos quitar la vista de la hechicera que seguía con su particular conversación. Estuvimos un rato largo con las preguntas/respuestas del bíceps que se comunicaba con alguien o con algo que éramos incapaces de racionalizar. Acabó, miró a Arouna y esperó. Nuestro amigo Arouna nos explicó que íbamos a tener un buen viaje, sin contratiempos, que tanto Mbaye como él mismo iban a tener trabajo y las cosas les iban a ir bien. Estoy segura que la mujer dijo mucho más pero ya sabéis, los traductores traducen a su libre albedrío... Lo que sí nos dijo es que para cumplirse sus predicciones debíamos hacer una última cosa: comprar 3 nueces de kola, una para la primera mujer embarazada que viésemos, y las otras dos para la primera pareja de ancianos con la que nos cruzásemos. Y así, una mañana calurosa de abril, entramos en contacto con las tradiciones africanas más ancestrales y sus creencias más arraigadas.
Partimos de Andiel con una extaña sensación y con deberes que hicimos en cuanto encontramos un mercado donde comprar las nueces de kola y cumplir con "la penitencia" impuesta.

Emocionante reencuentro con Marie Luise y sus retales
Pero nada de eso quería contaros yo, lo que ocurre es que el encuentro con la hechicera era algo que no podía dejar de explicar ya que para todas fue una tremenda experiencia... lo que quería ser este es la segunda parte de las arpilleras en Senegal, esta vez en la isla de Edhje o también conocida como isla de los fetichistas. Llegamos a Cap Skirring por la tarde, salir de País Bassari y llegar a Casamance son horas y horas de carretera no siempre confortable. Nos encontramos con Marie Luise casi a la hora de cenar, teníamos que organizar el encuentro al día siguiente con las mujeres de su isla. Caminaba yo entre coches, carros, gente y polvo mucho polvo por la única calle comercial de Cap Skirring, recordaba perfectamente el pequeño negocio de Marie Luise al lado de la peluquería de Awa donde Marina se hace sus trenzas africanas. Llegué y allí estaba "mi amiga", la mujer a la que hacía 8 meses le pedí retales de ropa y con la que durante meses a golpe de whatsapp habíamos imaginado un taller de arpilleras en su pequeña isla en el corazón de la Casamance (como dice Txarango). El recibimiento no pudo ser mejor: una bolsa llena, llenita llena de retales guardados con cariño durante meses. Todo fue fácil: una piragua con sus sobrinos, reserva para comer en Chez León (único campamento en la isla) y mujeres dispuestas a probar el lenguaje de las arpilleras, no podía pedir más!!!!

La piragua camino de la isla de Edhje
Tranquila llegada a la isla
Al día siguiente nos dirigimos al embarcadero, allí, puntuales y dispuestos nos esperaban Jean Pierre y Jean Paul con la barca, nos subimos los 7 y disfrutamos del recorrido por el río Casamance cuando el sol todavía despertaba. Cielo azul, agua, manglares y un fresco viento nos despertaba anunciando que iba a ser un gran día. Visitamos la isla de los fetichistas, vimos su fetiche "jubilado" en el centro del pueblo (según nos contaron el fetiche había decidido abandonar el árbol que ocupaba y ahora estaba fuera del pueblo, un poco más alejado), probamos una y otra vez "las ostras" (a mi me parecieron un cefalópodo entre mejillón y almeja) que las mujeres cocían al fuego (diría que a la brasa). Nos acercamos al colegio, conocimos a su pulcro profesor, entregamos material y nos llevamos de regalo un fragmento del himno nacional cantado.

Fetiche "jubilado"
Finalmente nos acercamos a una bonita mesa preparada a la sombra de un árbol. Volvieron  a mí con fuerza las recientes imágenes de Ibel, más de 30 mujeres cosiendo juntas bajo un caisedra. Y... aparecieron 10 mujeres sonrientes acompañadas, como siempre de sus niños y niñas. Se sentaron, se presentaron, sonrieron y de nuevo todo fluyó. Una pequeña explicación y empezó el movimiento: telas, agujas, hilos, tijeras... Enseñé los ejemplos y fue entonces cuando ellas me dijeron: oye Mónica, si esto es para explicar que hacemos, como vivimos y quienes somos, tus arpilleras "modelo" no nos sirven, nos falta el agua y nuestras piraguas. Cuanta razón tenían, mis arpilleritas ejemplo las había pensado en País Bassari, con montañas, polvo en la época seca y verde a rabiar en la época húmeda pero ni agua ni piraguas... Estuvimos un buen rato, hasta los chicos se animaron y pasaron un buen rato cosiendo, volvieron a probar y a comprobar que sus bellos pañuelos africanos en nuestras cabezas resbalan en un santiamén, volvimos a coser juntas sin habernos visto nunca, volvimos a coser juntas sin conocernos, volvimos a compartir momentos inolvidables hablando entre mujeres!!!! 

Cosiendo juntas, a mi lado Viviane (mamá de Jean Paul)

Ousmane cosió su arpillera
Los niños y niñas presentes en todos los talleres
Mbaye finalmente se animó a coser
Preciosas muñecas
Y se hizo la magia de nuevo a la sombra de un árbol
La foto "finish"del taller de arpilleras
El tiempo quiso correr y pasaron dos horas en un suspiro, se hacía tarde y tocaba comer, así pues acabamos el taller y nos fuimos a Chez León que nos esperaba con la mesa puesta. Nuestros acompañantes del día empezaron a desaparecer silenciosamente, uno se quedó atrás, otros dijeron que iban al baño, alguno dejamos de verlo sin más y sólo Jean Paul se sentó a la mesa. Comprobé que sólo habían 8 platos cuando en realidad éramos 11 personas. Como acostumbra a pasar en África cuando preguntas qué pasa? Las respuestas no responden: que no tienen hambre, que comen más tarde, que ahora no toca... y la verdad es que no van a comer o bien comerán nuestras sobras! Y entonces salió mi vena "maman", les dije que allí o comíamos todos o no comía nadie por mucho que hubieran preparado comida sólo para 7, todo aquello se repartía y comeríamos juntos. A decir verdad ofrecieron resistencia, insistían en no comer pero viendo que nosotros tampoco nos animábamos a empezar, acabaron cogiendo un plato y sentándose. Repartimos el arroz y el cerdo (en la Casamance hay muchas personas católicas) y vimos que Ousmane no quería... había olvidado que había dos musulmanes más además de Arouna y Mbaye. Pedí sus dos platos y partí el pollo, ahora sí, todo el mundo tenía plato con comida y... empezamos a comer. Pasamos un buen rato comiendo y riendo en 4 idiomas que decían y traducían en una buena locura lingüística en la que quizás, por nuestra condición habitual bilingüe ni nos dimos cuenta. A punto de acabar se me acercó un lindo muchachito que insistía en que le acompañara, me dió su mano y le seguí, le seguí hasta el árbol donde volvían a coser las mujeres con afición.





Acabamos de pasar el día bajo las palmeras en la orilla de la isla, una excursión en kayak a los manglares, una siestecita y vuelta con la piragua, no sé si la isla de Ehidje es el paraíso pero me parece que no debe quedar muy lejos.
Al día siguiente fuimos a ver a Marie Luise para explicarle la experiencia, aproveché para entrevistarla pues mi amiga Felisa de Taranná me pidió una mujer inspiradora para su nuevo proyecto y como pasa en África, cuando aparece un Theboudienne, aunque acabes de comer, cuchara y a comer de nuevo!!!!!
Fantástica Marie Luise en su tienda
Y si llega un theboudienne... pues se come y punto!!!!
(comer por haber comido)

Tenía el convencimiento que después de Ibel no iba a vivir nada parecido y me equivoqué, el día en la isla nos volvió a demostrar que la felicidad está en las pequeñas cosas, en la suma de momentos, en los ojos que sonríen al mirarse. De nuevo, en una pequeña isla (100 personas) un soleado día de abril compartimos amistad, esperanza y oportunidades con un grupo de mujeres senegalesas.

viernes, 24 de mayo de 2019

MUJER, esto es África!!! (1)

Nos separaban 22 kilómetros de polvo naranja de Ibel. Conducía prudentemente Mbaye que no podía evitar que los más de 40 grados de temperatura exterior y la falta de aire acondicionado en nuestra furgoneta (sólo nos había durado 3 horas antes de estropearse) nos tuviesen, a las 7 personas que allí íbamos, un poco mareadas. Fuera nos acompañaba Arouna (que ya era un hombre completamente naranja) quien desde su moto cantaba e incluso intentaba bailar para animarnos. Iba yo sentada de copiloto, callada y con la vista fija en la carretera, no me atrevía a decir nada, los pensamientos iban y venían con rapidez en mi cabeza. En un rato nuestro primer gran "momento de la verdad" de #Senegaldream: arpilleras con las mujeres de Ibel.

          

Las telas del mercado de Kedougou
Durante meses con Abdoul y luego con Arouna habíamos preparado los talleres de arpilleras. Llevaba entre mis piernas la bolsa con todo el material, antes, nos habíamos acercado al mercado de Kedougou donde habíamos comprado telas africanas, no podía parar de juguetear nerviosa con la bolsa... Mientras planeábamos los talleres hablábamos de 15 mujeres, 20 como máximo (incluso teníamos un papel con las inscripciones!!!) para poder experimentar con el lenguaje textil y poder explicar y entender que la cosa no iba de hacer cuadros con monísimas cabañas africanas y una muñeca simpática. Estuve dándole mil y una vueltas, trabajé con Pilar y Roser del Ateneu, con Roberta, yo sola en casa tardes y noches hasta decidir que haríamos dos talleres:
  • con el primero intentaríamos que ellas, las mujeres que viniesen, se representasen con una muñeca que luego formaría parte de una arpillera que yo llevaba sin coser, toda cogida con alfileres.
  • con el segundo propondríamos pequeñas arpilleras con escenas cotidianas como ejercicio para explicar "sus historias puntada a puntada". 
Seguía yo callada en la furgoneta y empecé a tener miedo, Mbaye se inquietaba, ¿qué te pasa? ¿No dices nada? Si siempre hablas... Cuando llegamos a Ibel sentí pánico, ¿y si no había nadie? Y si después de todo, las arpilleras no tenían ningún interés para un grupo de mujeres al sur de Senegal en un pueblo con pocos recursos sin luz eléctrica ni agua corriente?

Entramos en Ibel... y de repente salió el sol en mí, bajo un enorme árbol vi mucha gente y muchos colores, no me lo podía creer, allí estaban las mujeres de Ibel esperándome pacientemente. Sonreí, casí lloré y al bajarme y empezar a andar todas al unísono, aplaudiendo gritaban: Monicá, Monicá, Monicá. No os podéis imaginar como me latía el corazón, estaba a punto de salir de mi pecho, todo mi cuerpo latía desbocado, latía y latía sin parar. Me acerqué a la mesa y allí mirándome con sus grandes y preciosos ojos había más de 30 mujeres, tragué saliva, sonreí y al igual que en cualquiera de mis múltiples ponencias pensé: ya no hay vuelta atrás, has trabajado durante meses, AHORA es AHORA y... todo fluyó, empecé a hablar en francés...

Las mujeres a punto para los talleres bajo un magnífico árbol caisedra
Expliqué que son las arpilleras, como surgieron y como creía yo que podían ayudarlas. Entonces se hizo la magia, estoy segura, a partir de ese instante todo fue fácil, muy fácil. No se interpuso entre nosotras ni el idioma (o mi francés estaba muy oxidado o algunas no lo dominaban mucho, por suerte apareció una traductora voluntaria), ni lo que sabían o no sabían ellas, ni lo que sabía o no sabía yo, todo fue fácil y sencillo, parecíamos "amigas de toda la vida". Y así, cada una hizo su muñeca, no teníamos suficientes agujas, pero no hicieron falta, ellas las hicieron con hilos y nudos, habían sólo 2 tijeras para todas y tampoco fue un problema, volaban de mano en mano entre risas y miradas de complicidad, algunas sabían coser, otras no y tampoco fue un problema, todas nos ayudábamos.



Al día siguiente, tras subir y bajar a Iwol con mi arpillera "Yo tengo un pesebre africano" teníamos el segundo taller. Ni siquiera notábamos bajo nuestros pies el suelo polvoriento de Ibel, ni el calor a más de 40 grados nos detenía, solo hacíamos una cosa: vivir intensamente con todos los poros de la piel la compañía de ese grupo de mujeres coraje.

"Mi pesebre africano" en Iwol con una de sus protagonistas
Con Dianeba, la verdadera mamá África de Abdoul
Iba a empezar el segundo taller y Dianeba, la madre de Abdoul insistió en que la acompañara a su humilde casa. Entré en una habitación pequeña, limpia y recogida con pocas cosas, muy pocas cosas: dos camas, un pequeño armario y una maleta y utensilios de cocina en dos atrotinadas estanterías. Eso era todo, ah no, y un espectacular vestido de batik azul encima de la cama. Dienaba quiso explicarme lo duro que era la vida en Ibel, ella, primera mujer de su marido, con 6 hijos a sus espaldas y poco o nada con lo que conseguir algún dinero para poder echar un puñado de arroz en la olla. Y suavemente me dijo: quítate la camiseta Mónica (a 42ºC y una excursión de 4 horas podéis imaginaros mi glamour) y la verdad, ni rechisté. Me puso y abrochó el precioso vestido que me venía como anillo al dedo, pulseras, collar y dos bin-bin en las caderas, solo faltaba el pañuelo en la cabeza y quitarme unas zapatillas de deporte poco o nada favorecedoras para mi nuevo y estrenado outfit senegalés. Con mis sandalias ya estaba a punto, como me dijo Dianeba, ahora sí, ya eres una más, como nosotras, vayamos a hacer arpilleras!!!! Acabamos el segundo taller, risas, abrazos y más abrazos, no podíamos dejar de despedirnos...

Con mi precioso traje de batik azul,
una arpillera de Zimbawe en la mano y los ejemplos en la mesa

Aún, hoy 30 días después mis ojos se humedecen cuando pienso en "mis" mujeres de Ibel, mujeres del grupo Foutasawa (baobab en lengua peúl) que dos tardes de abril decidieron probar y disfrutar con el lenguaje textil de las arpilleras bajo un enorme caisedra (el árbol de la fertilidad en Senegal). Mujeres que siguen cosiendo juntas, mujeres que han vuelto a encontrar un motivo para reunirse y compartir su día a día, mujeres africanas que buscan nuevas oportunidades y que se esfuerzan por cambiar.

Y sí, MUJER esto es África, un lugar en el que las personas que vamos con los brazos abiertos recibimos mucho, muchísimo más de lo que podemos dar.

Cara de felicidad infinita tras el primer taller,
aquí con todas las participantes. GRACIAS, GRACIAS
Con Marina, Dianeba y Penda.
Madres e hijas a 5000 kms de distancia.

jueves, 11 de abril de 2019

Vamos... que nos vamos!!!!

Faltan escasamente 2 días y poco más para volver a Senegal y estoy hecha un flan, sí, sí no duermo bien, me descubro soñando con el viaje cada dos por tres y llevo tantos meses preparando esta aventura que me he aprendido de memoria el recorrido que recito mentalmente una y otra vez. Sí, el día D y la hora H están, como quien dice, a la vuelta de la esquina y es ahora cuando me asaltan mis mayores dudas: ¿Habrá sido una buena idea? ¿En las escuelas sabremos enseñar a los niños y niñas a lavarse las manos? ¿Las mujeres entenderán y se entusiasmarán con el lenguaje de las arpilleras? éstas y tantas otras dudas vienen y van con algunos miedos del bracito.
Detalle de las arpilleritas de muestra
Nunca he viajado antes en una expedición de este tipo, 5 mujeres intrépidas y entusiastas camino de un país africano con las maletas llenas de ilusión y retos por cumplir.

Marina, Berta, Montse, yo y Júlia, las 5 aventureras
Tenemos la suerte de contar allí con amigos que dejamos hace 243 días, Mbaye que volverá a acompañarnos durante los 10 días de viaje, Abdoul con quien compartiremos la primera noche pues debe quedarse estudiando en Dakar y el simpático Arouna a quien "recogeremos"en País Bassari. 


Creo que nos vamos a plantar en el aeropuerto con 7 maletas de 25 a 30 kgs llenas hasta arriba de material de todo tipo:
  • 30 kgs de ropa infantil y zapatos para el orfanato de Mbour.
  • 1.000 guantes sanitarios para el hospital de Kedougou y los puntos de salud de Louly e Ibel.
  • 150 gafas graduadas y de sol
  • 125 pastillas de jabón
  • 20 equipos de baloncesto
  • 25 gorras 
  • 600 boligrafos y 200 lápices para las escuelas de Ibel, Iwol y la isla de Ehidje
Al ver la lista y el equipaje me ha venido un superflash de la vieja imagen del Cola-Cao con los "negritos" cargaditos, cargaditos...

Antigua etiqueta de Cola-Cao
Esta etiqueta la eliminó Cola-Cao hace años por razones obvias
Sigo sorprendida y muy agradecida por la generosidad de todas y cada una de las personas que "han llenado nuestras maletas":
  • Mi cuñada Laura, la primera que se entusiasmó con la idea y me envió desde Italia un buen cargamento de jabón.
  • Lidia que además de ayudarnos a facturar una maleta extra ha hecho ella misma 20 preciosos jabones para las mujeres del sur de Senegal.
  • Elvira que también tiene un trocito de su corazón en Gambia, nos ha ayudado a facturar una de las supermaletas.
  • Mi compañera de despacho Laura dejó a sus "gemelitas" de 5 años y a su hermana de 7 literalmente descalzas, o mejor dicho, el cambio de estación nos regaló 17 pares de zapatos para la Pouponnière.
  • Isabel y Plannermedia montaron una colecta y nos trajeron una gran maleta con ropa de niños y niñas, zapatos y algún que otro juguete.
  • Consuelo movilizó a todas sus amistades y nos ha llenado el equipaje con ropa, móviles, tablets y ordenadores, toda una crack consiguiendo aportaciones!!!
  • Elena ha querido volver a ayudar a Abdoul en su sueño universitario en Dakar.
  • Laura de marketing se nos presentó, sin previo aviso, con unas bonitas y perfumadas pastillas de jabón que harán las delicias de las mujeres de Ibel.
  • Cesca enseguida montó una caja con el cartel Senegal en mi despacho para ir recogiendo pastillas de jabón.
  • Patricia y Estrella aportaron preciosa ropita para niñas y niños.
  • Maite de Josa óptics nos ha facilitado más de 300 gafas.
  • Dani de Laorma enseguida se ofreció a aportar lápices y guantes sanitarios.
  • Quim del Joventut de Badalona no dudó en colaborar con 20 equipos de baloncesto para jóvenes senegaleses.
  • Ruth, de Farmacéuticos sin Fronteras se comprometió a ayudarnos desde el minuto cero y aunque había poco tiempo nos gestionó 1.000 gafas graduadas.
  • Marta vació los armarios de los niños y niñas de su familia para el orfanato de M'bour
  • David se desvivió por dos pelotas de baloncesto y una mancha para inflarlas, seguro que los niños van a disfrutar de lo lindo!
  • Andrea nos trajo perfume para las mujeres inspiradoras que nos vamos a encontrar en el camino.
  • Laura consiguió un ordenador para que Abdoul pueda estudiar en condiciones en la universidad.
  • Marc nos puso en contacto con Josa òptics y nos guió en como iniciarnos en actividades de salud dirigidas a población africana.
  • Raquel ha conseguido tres teléfonos móviles.
  • Lara ha querido contribuir con tres pastillas de jabón. 
  • Menarini ha vuelto a donar bolígrafos y cintas para el pelo.
  • Y no podía olvidarme de Roser y Pilar de la Fundació Ateneu Sant Roc que junto a Roberta son mis "Máster arpilleras" y me han ayudado en la organización de los talleres, el material, la dinámica, los ejemplos, etc...
Espero no haberme olvidado de nadie, si lo he hecho decírmelo, me sabría muy muy mal. Como me decía mi amiga Feli, estamos rodeados de gente buena pero muchas veces no saben como demostrarlo. Tú y tu aventura les habéis dado el canal para manifestar esa generosidad a menudo dormida y olvidada, has dado la posibilidad a muchas personas de entusiasmarse con tu proyecto y lo más importante: sentirse parte. Feli, no sabes lo feliz que me hiciste con tus palabras!

Y conversando con Feli me di cuenta de que casualmente (o causalmente)  el viaje es de mujeres para mujeres:
  • Nuestra visita y donaciones al orfanato La Pouponnière de Mbour fundado por Michèlle Buron
  • Una conversación pendiente con Aissatou, la mamá de Mbaye que es comadrona en el puesto de salud de Louly
  • Nos dejaremos guiar por Aminata, la presidenta del grupo de mujeres de Ibel (20) con las que vamos a hacer el primer taller de arpilleras.
  • Leontine, la única mujer que tiene un campamento propio en Senegal
  • Emma, la coordinadora de la cooperativa de mujeres que hacen mermeladas de Oussuye
  • Marie Louise, la chica con la tienda de telas en Cap Skirring con la que haremos el segundo taller de arpilleras con las mujeres de la isla de los fetichistas en Casamance.
Con todo ello sólo puedo decir GRACIAS, MUCHAS GRACIAS por creer en nuestra aventura, por ser buenas personas, por entusiasmaros e incluso apasionaros con la idea y en definitiva por ser como sois. No vamos a cambiar el mundo, seguro que no, pero un buen grupo de personas en Senegal mejorarán un poquito sus vidas. Nos llevamos vuestros granitos de arena en las maletas y estamos convencidas de ser capaces de convertirlos en montañas!!!!

lunes, 25 de febrero de 2019

¡¡¡Volvemos!!!

Hace cinco meses y medio escasos acababa el post del "Segundo y último NO epílogo de dos semanas en Senegal" diciendo:

"...ahora tras recordar los 14 días vividos puedo afirmar que un trozo de mi corazón se quedó allí, no sé si en Dindifelo, Cap Skirring o en Mbour, igual lo dejé a la sombra de un baobab para, tarde o temprano, ir a recuperarlo".

Ataya en Barcelona
Algunos y algunas sabéis que desde mi vuelta de Senegal no he dejado de pensar en lo que allí vimos y vivimos, a muchas personas les conté que ha sido el único país (y he viajado a bastantes), en el que al irnos nos pidieron insistentemente que enviásemos un simple mensaje diciendo: hemos llegado bien a casa. Y de repente todo empezó a hacer run-run en mí, mantuve el contacto con las personas que allí conocimos, un contacto muy cercano a pesar de la gran distancia que nos separa, un contacto franco y honesto, un contacto de verdadera amistad. Con el paso de los días, nuestras diferencias "de vida" crecían, mi confortable vida europea se situaba frente a una dura, muy dura realidad africana. La frase "C'est l'Afrique", pronunciada desde la resignación cada vez que algo no sale bien, empezó a convertirse en una "normalidad anormal". Con Abdoul de Ibel abrimos su blog donde, con mucho esfuerzo, va contando su dura existencia, con Mbaye hemos compartido su día a día, como suele decir él: trabajando mucho para ganar poco y de vez en cuando aparecía Arouna llevando turistas arriba y abajo.

Marina y yo en Iwol

Con el paso de los días, las semanas y los meses, el run-run crecía y se aceleraba sin parar, y ¿si volviésemos? ¿Y si éramos capaces de imaginar un viaje con el que acercarnos de nuevo a la sociedad senegalesa, echar una mano y sobre todo comprender mejor su duro día a día? Y así, hoy lo pienso, mañana lo imagino, pasado mañana tengo dudas, a la semana siguiente ya me veo en el orfanato de Mbour, que si unos talleres de arpilleras con mujeres del sur de Senegal, que si intervenciones de higiene y salud para saltar a la compra de telas africanas y bolsas que van y vuelven. Todo, todito todo hervía en mi cabeza... y en la de Marina, mi hija. Y así, en noviembre, mi run-run se volvió insoportable, y el suyo también, necesitábamos volver, volver y ver, volver y vivir, volver y convivir. Así, el 28 de diciembre de 2018, tras acordar con Mbaye que sería nuestro conductor y compañero de viaje (en su vida ha hecho vacaciones!) y organizar con Abdoul un taller de arpilleras con mujeres de Ibel, compramos los billetes!!!!!

Sí, sí, el 13 de abril volamos a Dakar, VOLVEMOS!!!! Nos vamos al sur, a País Bassari y Casamance, nos vamos a experimentar con el lenguaje de las arpilleras con mujeres senegalesas, nos vamos a practicar la educación para la salud con la población local, nos vamos a ver si con sus maravillosos tejidos podemos hacer bellas bolsas aquí en España. Sabéis que hace tiempo que estoy implicada con la Fundació Ateneu Sant Roc, quien es parte fundamental de la experiencia arpillerista y los tejidos africanos. En nuestro viaje, vamos a llenar nuestras maletas de todas aquellas cosas que allí cuesta mucho y mucho conseguir (gafas de sol, jabón, gorras, ropa, etc.), y sí nos vamos a recuperar o a dejar para siempre el trocito de corazón que dejamos en agosto en el país de la teranga.

Senegal, oh Senegal

Creo que en el post se me nota: MARINA Y YO ESTAMOS LOCAS DE CONTENTAS, entusiasmadas con el viaje, recogiendo todo lo que creemos les hace falta, organizando los talleres de arpilleras, viendo como gestionar los tejidos, hablando con mucha, mucha gente buena que, como nosotras, cuando conoce la realidad africana se siente interpelada por ella. 

Y... de tanto soñarlo y explicarlo he de deciros que no nos vamos solas, en esta aventura aventurera Montse, Julia y Berta se han sumado. Sí, sí, nos vamos las 5!!!!! En estos momentos nuestras cabezas hierven de ideas pensando en como hacerlo todo. Vamos a ir con nuestro equipaje LLENO, MUY LLENO de lo que más falta hace allí, de momento he abierto una página en este blog por si alguno o alguna quiere colaborar y quien sabe si finalmente nuestro trocito de corazón lo dejaremos bajo un baobab para irlo a visitar de vez en cuando. 

martes, 11 de septiembre de 2018

El primer NO epílogo de dos semanas en Senegal

Las buenas historias acaban con una buena frase final, una frase de cierre, una frase de fin. He de confesar que me gusta llegar a la última página de los libros y saborear esas últimas palabras que concluyen el relato. Pero también he de confesar, que por muy bien que se cierren los relatos cuando aparece, por sorpresa el epílogo mi cara se ilumina y lo leo con emoción contenida, siempre me ha gustado saber aquello de "y luego que más pasó?". De nuestro viaje a Senegal, concluido el 11 de agosto de 2018 por el momento prefiero no escribir ningún epílogo, ese capítulo todavía está pendiente. Lo que sí quiero es, más allá del diario de los posts precedentes, recoger aquí un conjunto desordenado de ideas, anécdotas y detalles que no quisiera perder con el paso del tiempo. Así pues, vamos con la relación, ni completa ni ordenada, de todo ello:
  • Si os he animado a viajar a Senegal, sobre todo que no sea por realizar una ruta gastronómica, para ello mucho mejor quedarse en España. En los 14 días hemos comido: yassa poulet, yassa poisson, couscous con carne y verduras, 2 tortillas a la francesa, theboudien, pan con mantequilla y mermelada, plátano y mango. Ah, y hemos bebido mucho té, tanto "Lipton" como senegalés. Todo muy rico, muy nutritivo y muy repetitivo. Uy, me olvidaba, también comimos centollo y langosta en casa de Campos pero me temo que esos manjares son poco autóctonos. 
Un clásico Yassa poulet con arroz blanco
y salsa de cebolla
El habitual theboudien más o menos picante
Un espectacular couscous en el desierto
Mucho arroz y buen pescado
Sobran las palabras
Langosta senegalesa con influencia gallega
Yassa poisson
  • Personalmente he llevado mal, pero que muy mal, la poligamia reinante en el país, me ha costado muchísimo entender a Mbaye con su familia elástica y su intento de árbol genealógico (no incluyo lo que me contó de su abuelo ya que ahí me perdí completamente):
    • Un papá con dos mujeres: la primera Aisatu, la mamá de Mbaye y la segunda Awa.
    • Sus 11 hermanos y hermanas, 7 de Aisatu y 4 de su "tía" Awa.
    • Si no me falla la memoria, dos de sus hermanas casadas: una como primera y única esposa y otra como segunda esposa.
    • Pero lo que sí supo dejarme muy muy claro es que LA FAMILIA en África se escribe en mayúsculas y es el centro de sus vidas, quizás deberíamos recordarlo de vez en cuando en Europa.
Un billete de 10.000 "Cefas"
  • Curioso también que nunca pisamos un banco para cambiar moneda local, y la verdad me parece una buena idea, así dejas la divisa en el país sin intermediarios. También cambiamos por billetes muchas monedas de euro que algunos turistas van dando de propina y que a los senegaleses no les sirven de mucho. Así pues, quien vaya a Senegal que lleve consigo billetes pequeños de euros y una bolsa para llenarla de monedas, es un gesto simple y muy útil! 
  • Hemos recorrido más de 4.000 kms con Mbaye al volante en unas condiciones relativamente poco confortables, hemos pasado muchas horas en el coche de un sitio para otro por carreteras y pistas desastrosas. Reconozco que más allá del estado del pavimento, yo misma hubiera sido incapaz de salir victoriosa de la contienda, sin atropellar a ninguna persona ni a ningún animal, sin saltar por los aires en los cientos de pasos cebra "elevados" de los poblados que apenas se ven y sin chocar con todo lo que puede cruzarse en tu camino de manera inesperada. Felicidades Mbaye, eres un gran conductor!!! 
      El recorrido al completo, hemos peinado bien el país!
Mbaye le conducteur
David al que la prisa mata
  • Me sorprendió que David, cuando fuimos a las aldeas del país Basari compró y entregó nueces de Cola a las personas mayores. Nos dijo que les gustaba masticarlas aunque eran amargas. A la vuelta busqué en Google y cual fue mi sorpresa al descubrir que es la base de mi querida Coca-Cola, un producto estimulante que según creen en Senegal da fuerza y energía.
  • Aprendimos que en Senegal todo es muy DANKA, DANKA y que LA PRISA MATA, y no sé yo si eso tiene algo que ver con los nefastos cálculos de tiempo y distancia que hacen sus habitantes. Preguntas cuanto falta para llegar a donde sea y por lo general el margen de error oscila de 1 a 3 horas, son geniales, no se inmutan y tampoco les preocupa. Creo que es un buen sitio para olvidarse del reloj una buena temporada!
  • Decir que durante nuestra estancia en ningún momento tuvimos sensación de miedo, más bien al contrario tras comprobar que nosotros "importábamos poco", lo que nos permitía movernos libremente por cualquier sitio: ciudades, mercados, playas, montañas, etc. Lo que sí sufrimos, me atrevería a decir más de 30 veces, fueron controles de policía, militares, de frontera, bueno, bien bien no tengo muy claro de que eran. Ahora bien, ningún problema y en varios lugares hemos dormido con la puerta abierta y tan tranquilos!!!!
  • Siempre me intrigó como las mujeres africanas colocan a sus bebés a la espalda. En Cap Skirring tuve la oportunidad de preguntárselo a una joven mamá que llevaba una preciosa niña, me enseñó "lo fácil, rápido y cómodo" que resulta. En un plis-plas se quitó el bambural y lo recolocó alrededor de su simpática hijita. Os comparto el video, lástima no haberlo sabido cuando Marina y Pol eran pequeños, seguro que me hubiera animado a probarlo!!!
Habilidad máxima
Amigo Campos ejerciendo de
traductor "con gracia"
  • Una superexperiencia tener la oportunidad de vivir una fiesta "por todo lo alto" en una casa africana "de verdad". Campos tiene la habilidad de hacerte sentir parte de su país, de sus tradiciones, en definitiva de su manera de ser y hacer. Cierto que hemos tenido nuestros más y nuestros menos, que nuestra relación ha sido más pasional que romántica pero, echando la vista atrás me quedo con su honestidad, franqueza y cercanía que hacen honor a la famosa téranga senegalesa. Nos queda pendiente repetir viaje 100% juntos amigo!!!

TO BE CONTINUED...
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