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domingo, 25 de julio de 2021

Ba benen yoon Dori

Agosto 2018

 Conocimos a Dori Keita un ya lejano mes de agosto de 2018 subiendo con un calor y una humedad infernal a Iwol, la capital bedik en País Bassari, allá al sur de Senegal. No habíamos casi puesto nuestros cansados pies y nuestro sudado cuerpo a la entrada de Iwol que apareció una mujer menuda acompañada de dos niños cargada de collares, pulseras y otros abalorios. Nos llamó la atención el septo que lucía en su nariz y como nos iba enseñando los productos que vendía, sobre todo los pelos de puerco espín que eran la base del septo nasal. 

Y ese encuentro marcó mi primera arpillera africana titulada "Yo tengo un pesebre africano", siendo además mi primera arpillera en solitario.  Cosí la arpillera con emoción, recordando cada momento de nuestro primer viaje a Senegal.

En abril de 2019, en plena época seca, volví a Iwol con la intención de enseñar a Dori que había quedado para siempre en la arpillera que iba a estar a partir de aquel momento en el Chiringuito de mi amigo Arouna en Ibel. No sé si ella lo entendió, pero miraba y miraba la arpillera con cara sorprendida. 

Dori mirando atentamente la arpillera en abril 2019


Foto finish con la arpillera en Iwol en abril 2019

Hoy, conozco por Oumou, mi amiga de Senegal a tus pies que Dori se ha ido, que ha fallecido y ya no estará más a la entrada de Iwol. Ha emprendido viaje dejando atrás su querido Iwol, ese lugar mágico y especial, arriba de una de las montañas de País Bassari,

Hacía tiempo que no escribía pero hoy, al ver la publicación de Oumou he querido guardar este recuerdo en Miraquebé, mi blog que con los años a la espalda, se ha convertido en mi baúl de los recuerdos.

Ba benen yoon Dori, que la tierra te sea ligera!!!!

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Os dejo aquí la arpillera de la que reproduzco el texto guardado celosamente en su bolsillo trasero:


YO TENGO UN PESEBRE AFRICANO
Hacía mucho calor, mucha humedad y la montaña seguía alzándose ante nosotros queriendo tocar el cielo. Abdoul subía a paso ligero con sus chanclas y nosotros le seguíamos pidiendo aire. "He acabado el bachillerato y voy a ir a la universidad" nos decía. Y al fin, llegamos a la cima, ante nosotros una gran manta de terciopelo verde salpicada por alegres cabañas me dejó sin palabras, allí estaba mi pesebre africano!!! En aquel momento una extraña sensación se apoderó de mí, era una mezcla de paz, emoción y alegría que me tenía los pies clavados al suelo. Salieron a nuestro encuentro una simpática anciana y dos niños, los tres lucían una enorme sonrisa en su cara y nos ofrecían collares, pulseras y otros abalorios. Iwol, un poblado bedik al sur de Senegal con gentes amables que sonríen mirándote a los ojos y que, a pesar de la enorme distancia que nos separa en muchos sentidos, me hicieron sentir muy cerca. 
Sí, esta arpillera me la pedía a gritos el corazón, esta arpillera es la primera que he hecho completamente en solitario y es mi pequeño tributo a País Bassari. Este lugar increíble al que he decidido volver para sentir de nuevo, con toda la fuerza que desprende, que mi corazón late y late con las personas que me encuentro cuando camino por el mundo con los brazos abiertos.
Viva el país de la teranga, gracias por hacerme sentir tan y tan viva!!!
Ubicación: Chiringuito de Arouna, Ibel, Senegal

NOTA: podéis ver y leer la historia de todas mis arpilleras y proyectos relacionados en la página Mis arpilleras de este blog.

lunes, 3 de mayo de 2021

Apuntes de pandemia en Senegal

Desde que estalló la pandemia primero en Europa y luego en casi todo el mundo, he podido viajar a Senegal en tres ocasiones: julio 2020 y enero y abril 2021. Como os contaba por aquí hace ya bastantes meses, el 4 de abril de 2020 debía emprender el que por entonces iba a ser mi 4º viaje al país de la teranga pero el coronavirus lo echó todo al traste. Finalmente, no sin dificultades (casi me da un infarto al conseguir el laissez-passer de la embajada de Senegal en Madrid a 4 días de irme, por pertenecer a una de las categorías de viajeros esenciales permitida: profesionales de la salud)  y con mucha mucha convicción pude volar a Dakar el 24 de julio de 2020. Os puedo asegurar que fue un viaje de comienzo incierto que finalizó en Dakar con más de 300 personas sin ninguna maleta (se recuperaron 5 días después, en aquel momento el cielo lo surcaban pocos aviones).

Ése mi primer viaje me hizo ver que la pandemia, efervescente en España apenas se notaba en Senegal (a excepción de Dakar y las grandes ciudades), mucha gente me insistía: ¿Mónica, el coronavirus existe o es un invento político? Yo respondía una y otra vez, os aseguro que es real, hay muchas personas infectadas y enfermas, es muy contagioso y en Europa se está llevando por delante a mucha gente. 

Con Aissatou en Tabaski 2020

A partir de ese primer viaje he vuelto dos veces más, al principio con las PCR's de ida, la última vez también con PCR de vuelta, mantenimiento "esencial" de medidas barrera y vida más o menos normal. Por una vez aquello de "la experiencia es un grado" parece servirle a África para no sucumbir a las malas, malísimas cifras de COVID-19 europeas, americanas y asiáticas. 

Pues con todo esto en la mochila, mi amigo Mario Braier, insistió en que con motivo de la 9ª Jornada de Actualización: TB–COVID-19, de la Red TBS-Stop Epidemias el pasado 21 de abril relatase en primera persona como he vivido el coronavirus con mis idas y venidas africanas. No me apetecía tirar de números y más números así que con unos pocos y mucho de lo vivido armé y conté la presentación que aquí os dejo:


No pretende ser ningún tratado académico ni mucho menos, es una visión personal con los pies en el suelo de lo que os puedo asegurar que he visto y he vivido. Espero, que aunque no sepamos exactamente porqué, África siga manteniendo ese "aguante coronavírico". Y sí, a la que pueda vuelvo!!!!

sábado, 3 de abril de 2021

Vivir un sueño en el colegio de Louly en Senegal

Hace casi un año que no paso por aquí, el último post con el fallecimiento de Sergio quedó clavado a fuego en el blog y he sido incapaz de escribir ni una letra. En varias ocasiones puse los dedos en el teclado con la firme convicción de intentarlo pero... imposible. Hoy cuando un sueño se convierte en realidad lo vuelvo a probar, por ello, merece la pena esforzarse de nuevo.

En enero viajé una vez más a Senegal, ese pequeño país africano que me robó el corazón en 2018. Muchos son los artículos en este blog sobre lo que allí he ido haciendo en mis ya 6 viajes desde entonces. El proyecto ENHEBRA Badalona-Senegal con las mujeres de Ibel (País Bassari) y la isla de Eghid (Casamance), medicamentos y material sanitario en el hospital de Kedougou y los puestos de salud de Louly Benteigné e Ibel así como pequeñas ayuditas en forma de material escolar a las escuelas de Ibel y Eghid. 

Fue en mi anterior viaje cuando con Mbaye nos acercamos por primera vez a la escuela de su pueblo natal, Louly Sindiane. Llegamos a esta escuela rural la "semana blanca" (ya me diréis vosotros a donde van a esquiar los niños y niñas senegaleses... ¿reminiscencias del colonialismo francés?) sin ninguno de sus 250 niños y niñas de 6 a 12 años, pero Malick Mbengue, su director, nos esperaba pacientemente. Eran vacaciones pero él estaba allí, con algunos profesores preparando la rentrée y viendo como seguir adelante a pesar de los pocos medios existentes. Aquel día llevaba yo bolígrafos, camisetas de deporte cedidas por ANEFP y 100 cepillos y pastas de dientes que me habían dado en mi centro dental. 

En el despacho de Malick con camisetas, bolis, cepillos y pastas de dientes

Las fotocopias origen de la petición 
Malick me dio las gracias y nos invitó a recorrer las pocas y atrotinadas instalaciones del centro que dirige. Así caminamos por un gran espacio exterior de tierra seco y polvoriento, en el que se distinguía solo un pozo de agua en dudoso estado de conservación y algunos animales (caballo, vaca, oveja) que accedían por los muros inacabados del patio de juegos. Visitamos las aulas con sus viejos pupitres y sus grandes pizarras, elemento didáctico por excelencia en los colegios africanos (junto a las pizarritas "ardoises" que tienen los niños y niñas) y charlamos del abismo que se estaba generando entre el alumnado africano consecuencia del no acceso al mundo digital. Y así íbamos cuando Malick, muy muy serio me dijo: Mónica, nos conocemos hace apenas una hora si no estuviera convencido de que tú comprendes nuestra realidad, no te lo pediría, lo que más necesitamos para mejorar un poco la formación de estos niños y niñas es una impresora multifunción. Recuerdo que le dije: una impresora????????????? Y él me explicó la carencia de libros de texto y los 15km hasta la ciudad de Mbour para hacer, al menos, de 6 a 7 fotocopias de ejercicios y exámenes por curso y alumno . Acabamos nuestro encuentro y él insistió, Mónica, no te olvides de la impresora, si ves alguna posibilidad dímelo, haré todo lo que haga falta para conseguirla. Y así nos despedimos, con un gran apretón de manos mirándonos a los ojos.

Los niños y niñas con las camisetas, las pastas y los cepillos de dientes
Volví a Barcelona, retomé mi vida profesional en el laboratorio y una semana después llegaron a mi teléfono las fotos de los niños y niñas que no había podido ver con camisetas, bolígrafos, cepillos y pastas de dientes y.... tras todas ellas una impresora y una factura!!!! Malick lo tenía claro, su El Dorado era la impresora, no era nada para él, era para la escuela, para los niños, para dar un gran salto cualitativo a su pasión, la enseñanza. Agradecí las fotos y la impresora empezó a dar vueltas en mi cabeza, yo no tenía ese dinero... Y entonces pensé, y si monto una colecta? Y si mis amigos, amigas, conocidos, conocidas o cualquier otra persona que se sienta implicada en mejorar la enseñanza en una pequeña escuela senegalesa quiere participar??? Pues así, pim pam organicé el "fundraising" para conseguir 1.000 euros con los que comprar la impresora, papel y tóner. Acabé la propuesta, crucé los dedos y pulsé el botón publicar. 

Era viernes... 10 eur, 100 eur, 120 eur... y así en apenas tres días llegó a 1.400 eur. No me lo podía creer!!!! Malick estaba loco de contento, me decía: Mónica, eres nuestro ángel, no me lo puedo creer, el pequeño colegio de Louly Sindiane tendrá una impresora!!!!!!!!!!!!!!!!!

Volé a Dakar el sábado 27 de enero y el lunes 29 pagábamos y recogíamos con Malick la flamante impresora con el tóner y el papel, y conseguimos también 100 bolígrafos de regalo (aquí todo se negocia, una buena compra merecía un pequeño regalo). Sobraba un poco de dinero y fue entonces cuando pensé que en tiempos difíciles con condiciones de vida muy duras debíamos hacer algo por las familias. Así, sin pensarlo más, con Mbaye y Cheihk compramos 500 kgs de arroz y 250 pastillas de jabón que enviamos al colegio, nunca me había sentido tan feliz comprando algo tan simple!!!

Por la noche Malick me llamó y me dijo que el martes a las 9h nos esperaba para hacer entrega de todo lo conseguido, estaba eufórico, contento, feliz. Allí llegamos, nos recibieron canciones y bailes de los niños, francos apretones de manos de profesores y padres sin olvidar todas y cada una de las palabras de agradecimiento infinito del jefe del pueblo, el inspector de educación y los otros muchos representantes locales que acudieron. 


De pronto me sentí en las nubes, allí, con todo un pueblo dándome las gracias solo por haber escuchado, por haber intentado que el sueño de un director apasionado con su trabajo se hiciera realidad, por haber creído que a mi alrededor hay gente grande, gente con un grandioso corazón, gente que me acompaña en ésta, mi gran locura de vida.

Dirección, profesores, padres de alumnos, jefe del pueblo, inspector de educación
y demás autoridades locales en el moment de hacer entrega de todo el material.

Posado difícil de los 250 niños y niñas felices con todo el material entregado

Deciros que Louly Sindiane os da las gracias desde todos y cada uno de los corazones de las personas que allí viven, ahora, casi una semana después aún hablan de la impresora, el arroz y el jabón, una bocanada de aire fresco en un patio polvoriento un día de marzo.

"Los sueños no están para ser cumplidos, están para ser vividos" 

NOTAS: 

sábado, 4 de abril de 2020

NO nos vamos: la culpa fue del coronavirus

Hoy debería tener la barriga a tope de mariposas, hoy debería tener 4 maletas  y una mochila llenas hasta los topes, hoy debería haber dormido con las emociones a flor de piel ya que hoy, sábado 4 de abril de 2020 ERA EL DÍA!!!! Sí, hoy iniciaba mi cuarto viaje a Senegal acompañada de Laura y Maite. Las 3 nos habíamos puesto las pilas desde que decidimos, hace ahora dos meses, viajar a Senegal para seguir con lo que allí había empezado: salud, educación y mujeres. 

Teníamos en marcha una nueva aventura al país de la teranga con muchas, muchas cosas por hacer. El recorrido previsto más o menos el habitual: llegada al aeropuerto, noche en Mbour y viaje hacia País Bassari, stop en Tambacounda para recoger a Marie Luise y unos días en Ibel trabajando con el grupo de mujeres del proyecto ¡Enhebra! Badalona-Senegal una experiencia de empoderamiento femenino a través del lenguaje textil de las arpilleras. Además visita al hospital de Kedougou y al poste de santé y la escuela de Ibel. La segunda parte del viaje en Casamance, a conocer esta bella región y día en la isla de los fetichistas. Oportunidad para seguir creciendo con las mujeres de allí con las arpilleras y los pajarillos que se convierten en preciosos acericos, Regreso cruzando Gambia, desconexión en Faoye, paseo por la isla de las conchas y vuelta a la Petite Côte. 
Friends will be FRIENDS
Durante el viaje turismo, reencuentros y buena compañía con mis amigos Mbaye y Abdoul, veteranos experimentados de mis viajes y apuesta segura para conseguir la mejor de las experiencias africanas jamas soñadas. Y Arouna con quien íbamos a encontrarnos en el aeropuerto y bajar a Ibel para disfrutar del "Chiringuito", echaré de menos los platos de Seidou!!!

Hasta hace 15 días, las 3 viajeras hemos estado trabajando sin descanso, pero el coronavirus desencadenó la emergencia sanitaria en la que aún nos encontramos y nos hizo ver que la epidemia se convertía en pandemia y confinamiento. FIN DEL VIAJE!

Nos íbamos cargadísimas, habíamos conseguido:
  • 100 gafas graduadas donadas por Maite González de Josa òptics de Sant Just
  • 100 gafas de sol donadas por Menarini
  • 1.400 guantes sanitarios que de nuevo nos había facilitado Dani 
  • 1 fonendoscopio cortesía de un amigo de la red comercial de Menarini
  • Medicamentos facilitados por el banco de medicamentos de Farmacéuticos sin Fronteras
  • Material escolar: libretas, bolígrafos y lapices
  • 8 pares de botas, ropa deportiva y protecciones diversas que mi amigo David y su equipo de fútbol nos habían hecho llegar
  • 2 pares de botas de fútbol y unas zapatillas deportivas donadas por Ita y Tonia que habían "dejado descalzos" a sus retoños.
  • Un puñado de gorras de Carol
  • Varios kilos de ropa, alguna de ella de Carme y Nuria.
  • 20 camisetas deportivas y 100 blocs de papel para los colegios de Nuria de ANEFP
  • Una donación para comprar una báscula para el centro de salud de Ibel de Clelia
  • Dinero de la Fundació Ateneu Sant Roc, de amigos y amigas para: comprar 3 máquinas de coser y material de costura, pagar los desplazamientos del "costurero" que estaba enseñando a las mujeres a usar a máquina que ya tienen, reparar la tienda de la isla de los fetichistas, etc. y de Diomcoop que había cosido 200 bolsas para la jornada de la Red TBS y donaba una parte del importe para el proyecto Enhebra
    y... tantas otras pequeñas contribuciones que se quedaron a la mitad al conocer que por el momento nos quedábamos en tierra.
    Pequeña selección de material

    Mbaye y el pequeño Abdoul
    Estaba ilusionada con esta nueva aventura, iba a reencontrarme con personas que en cada viaje se han convertido en MÁS amigos y amigas como son Abdoul, Mariama, Georgette y Aissatou, Landing, Manga, Dianeba, Djiba, Adama, Aminata, Viviane, mami Bas, Rita, Jean Paul, Demba, Assane, Fatou, Marie, Cheick, Bamba, Leye, Seynabou y tantas otras con las que comparto buenos momentos imaginando como mejorar.
    Teníamos tantas, tantas cosas por hacer y tantas, tantas cosas por vivir... Pero como me decía Abdoul, el hermano pequeño de Mbaye: cuando veo que llega el 4 de abril y no vienes "tengo ganas de cargarme al corona", y yo, y yo Abdoul!!!

    En mi equipaje, además no iba a faltar la última arpillera que he estado cosiendo desde que volví un ya lejano 5 de noviembre, aún no tiene nombre, aún no tiene escrita su historia... todo se quedó congelado cuando tuve la certeza de que este #senegaldream3 no iba a materializarse hoy. 

    Arpillera para la isla de Edhge con la llegada en piragua, la mujer que viene en su barca con las ostras recogidas en los manglares y el grupo cosiendo bajo un árbol a la sombra de las palmeras.

    Y el crono, que ha estado en este blog 151 días, llegó a su fin, a las 11'25h, cuando debía despegar el vuelo HC405 de Air Senegal del aeropuerto de Barcelona se puso a cero, marcó los 5 ceros tan esperados y hoy tan dolorosos.
    Y desde que sabemos que no vamos... todo ha cambiado. Arouna me anima enviándome fotos de los futuros lavabos del Chiringuito y Abdoul me enseña la nueva habitación que ha hecho además de un precioso cobertizo. Mbaye sigue en Mbour, triste, viendo que durante un período más o menos largo no va a trabajar pues el coronavirus dejó el país sin turistas.

    Habitación en proceso y cobertizo nuevos en el campamento de Abdoul
    Lavabos en proceso en el Chiringuito de Arouna en Ibel
    Y sí, en tiempos de confinamiento llamadas para vernos en un curioso triangular Mbour - Ibel - Barcelona 

    A todo esto, con el cambio de planes sin derecho a réplica, mi casa ha quedado que parece un dingui con bolsas y bolsitas por todas partes. Y la semana pasada se me encendió una bombilla en mi cabeza, y puse buena cara al mal tiempo. Recordé los 1.400 guantes sanitarios preparados para irse a Senegal y no me lo pensé 2 veces: Marina llevó 800 al CAP Borrell donde mi amiga Mireia y su equipo están en primera linea y Laura llevó 600 al Hospital Municipal de Badalona. Que buenas sensaciones y que paz ayudando de manera fortuita en esta emergencia #covid19. Y... también Eric y Guille, nuestros amigos de The Happy endings recordaron los 900 guantes que por espacio no habían entrado en su coche camino de Marruecos y se fueron al CAP de Manso. Ciertamente, de sopetón una realidad inesperada te abre las puertas de par en par para ser parte, aunque sea modestamente, de la solución del problema.

    Me ha costado mucho, mucho escribir este post, ojos húmedos, corazón encogido y mirada larga, no hay otra. Sin vuelos, sin fecha, sin opciones mientras sigamos con la pandemia en casa. Seguro que vamos a salir de esto entre todos, y volveremos a encontrarnos, a abrazarnos, seremos personas más fuertes, más solidarias y espero que más comprometidas y responsables. El revolcón que nos está dando el coronavirus está siendo uno de los retos más grandes a los que como sociedad a nivel mundial nos enfrentamos pero saldremos de esto, seguro!

    Creer que las cosas saldrán bien brinda la confianza necesaria para seguir lo que dice el corazón. 
    Steve Jobs

    lunes, 30 de diciembre de 2019

    ENHEBRA, Badalona-Senegal! Pasaron las mariposas, queda la responsabilidad.

    El 25 de noviembre, hizo justo un mes que volví a Senegal por tercera vez, que vértigo, el tiempo corre y vuela y yo no he podido detener el reloj. Incluso a veces me descubro escuchando la canción de Txarango con aquello de "... fes que pari el temps". Aún recuerdo mis emociones a flor de piel cuando emprendí el viaje, mis horas en Madrid antes de subirme al avión que me llevaría a Dakar de nuevo y... mi corazón latiendo locamente al cruzar la puerta que daba al vestíbulo de llegadas del aeropuerto Blaise Diagne. Pero hoy no voy a contaros #Senegaldream2, creo que aún no estoy preparada, quizás necesito algo más de tiempo. Mi amiga Carmen me preguntaba el otro día tras uno de nuestros partidos semanales de padel: y bien, ¿Para cuándo el primer post de este tercer viaje? De momento lo pospongo, necesito digerirlo todo y tras mi aterrizaje de emergencia en mi realidad profesional sumado a otras cosillas he de decir que "la vida no me da para más".

    Presentación en la Fundació Ateneu Sant Roc

    Hoy quería compartiros que estuve con mil mariposas en mi barriga, la emoción a flor de piel y mucha mucha responsabilidad por la presentación del proyecto ENHEBRA, Badalona-Senegal el 26 de noviembre de 2019. Finalmente llegó el momento de explicar como a partir de una idea que empezó a hacer run-run en agosto de 2018, 15 meses después se ha convertido en una pequeña y modesta realidad. Pasé días pensando en como explicarlo "TODO" y seguramente eso era imposible... Sabéis que soy una friki de las presentaciones pero esta vez la historia era otra, esto no iba ni de medicina, ni de 2.0, ni de comunicación, ni de RSC, esto va de personas que hemos decidido caminar juntas, que en abril dimos los primeros pasos y que ahora vamos a seguir construyendo lo que llamamos OPORTUNIDAD. Hice uno de mis mayores esfuerzos de storytelling, era el momento de intentar aquello de: hoy vais a escuchar la mejor historia jamás contada, y así, con poco más me planté con esta presentación y un pañuelo africano en la cabeza:


    Deciros que temblaba de pies a cabeza como si fuera la primera vez que hablaba en público, intenté tocar las emociones de las 50 personas que estaban en la sala, estaba empeñada en que todo aquello tuviera un significado y que se sintieran parte de la historia. Empezaron a volar las mariposas y detrás asomaron las orejas de la responsabilidad, me sentía y me siento responsable del relato con las mujeres de Senegal con las que comparto sueño y humilde realidad. Las verdaderas protagonistas son ellas, ellas y su obstinación por cambiar las cosas, por ello desplegué mi mejor versión una tarde de noviembre enhebrando historias y dando los primeros pasos del proyecto solidario ENHEBRA, Badalona-Senegal!

    Al día siguiente nos entrevistaron en Televisió de Badalona en el magazine  Badalona 360 :


    Y pocos días después, el 13 de diciembre fui entrevistada en el programa Amb veu de dona de Radio Mataró, pulsando en el icono podréis escuchar la entrevista (en català):

    martes, 17 de septiembre de 2019

    No hay dos sin tres: #Senegaldream2

    Mi amigo Arouna, un chico peúl del sur de Senegal, a ratos, me pide lunas llenas de chocolate, de sueños y de ilusiones. Mi amigo Arouna es también un gran coleccionista de refranes. Yo, cuando me acuerdo de alguno, se los mando en audios de whatsapp, se los explico y a veces incluso se los aplico a su realidad africana. Mi amigo Arouna, además de coleccionista de refranes hace muchas otras cosas, a ratos monta su Chiringuito como campamento ECO en Ibel, a ratos es conductor de vehículos turísticos o de moto y muchos otros ratos es guía turísticoCuando acompaña, con mucha gracia y salero a turistas españoles recupera mis audios con refranes y los escuchan juntos, menudas risas que se echan!!!! Pues bien, hoy tengo un viejo refrán para él, el que da título a este post: No hay dos sin tres, o lo que es lo mismo, el próximo 25 de octubre pondré mis pies en Senegal por tercera vez. 
    Arouna con su inseparable gorro
    "taparastas" para que no se
    pongan rojas
    Mi segundo viaje en abril, del que escribí en este blog, supuso proponer un nuevo proyecto de cooperación a la Fundació Ateneu Sant Roc. En abril, en Ibel y en la isla de Edhje trabajé el lenguaje de las arpilleras con dos grupos de mujeres que se entusiasmaron rápidamente haciendo suya la propuesta. El grupo de Ibel ha trabajado sin parar, me han llegado a Barcelona casi 100 arpilleritas que ahora estamos preparando para Navidades; el grupo de la isla de Edhje no avanzó tanto, empezaron pero no se vieron capaces de acabar, así pues, en cuanto vuelva seguimos progresando. Decir que llevo trabajando en todo ello casi casi desde que volví y todo va tomando forma: el proyecto, las piezas para vender, el relato, etc. Y... ante tanta implicación y respuesta, no podía hacer otra cosa que VOLVER!!!!

    Pequeña muestra de las arpilleras hechas por las mujeres de Ibel
    Pues sí, ya estoy en marcha con el próximo #Senegaldream2 que comenzará el próximo 25 de octubre, ahora ya sé lo que hay y sobre todo lo que no hay, por ello, quiero volver a llevar las maletas bien llenas. Desde aquí os vuelvo a pedir ayuda y colaboración, todo vale: amigos y amigas, conocidos y conocidas, lectores y lectoras, simpatizantes, vamos, quien quiera puede sumarse a esta nueva aventura. Más allá de volver para seguir aprendiendo juntas con las mujeres y mejorar en el lenguaje textil de las arpilleras, también vuelvo para dar respuesta a algunas necesidades como es la falta de medicamentos, material sanitario, material escolar y la tan necesaria ropa. Por todo ello he decidido hacer de nuevo una lista de objetos y material que desde allí me han dicho que hacen falta, o mejor dicho, mucha falta:
    • Gafas de sol: de hombre, de mujer, de niño, de niña, cualquier tipo de gafas que ofrezcan protección solar para la vista.
    • Gorras: aunque también sirve algún otro tipo de sombrero (que pueda doblarse) para evitar el ardiente sol africano en la cabeza.
    • Material sanitario gasas, esparadrapo, tiritas.
    • Material de costura: sobre todo tijeras, hilos, agujas de coser, agujas con cabeza redonda.
    Ya he "recogido" material escolar, medicamentos, ropa, gafas graduadas y guantes sanitariosy mi casa empieza a parecer un "dingui" a punto de hundirse por tanta carga, así confieso que: no puedo cargar con más cosas!!! Por ello he pensado que lo más inteligente es comprar en Senegal lo que no puedo meter en las maletas. No puedo llevarme gran cantidad de sábana, así las compraré allí para el puesto de salud de Ibel en el que las mujeres que van de parto y pueden llevan su propia sábana. Tampoco puedo cargar con una báscula para adultos o libretas (el papel ocupa espacio y pesa mucho) para el colegio de la isla de Edhje. 
    Aspecto de parte del material
    preparado en el recibidor de casa
    El material que consiga así como el que compre en Senegal con el dinero que recaude lo llevaré a diversos sitios como son:
    • El hospital de Kedougou en País Bassari
    • Los centros de salud de Louly Benteigné e Ibel
    • Los colegios de Ibel y la isla de Edhje
    • El orfanato de Tambacounda
    Por todo ello he creado en Verse un evento para recaudar unos pequeños fondos, lo imprescindible son 150 euros para la maleta extra que necesitaré contratar (vuelo con Iberia y ese es el precio, un abuso de todas todas) y lo que llegue de más me servirá para comprar aquello que no va a caber en mis maletas. Si en lugar de Verse queréis hacerme llegar vuestra aportación por Bizum adelante, ningún problema!!!

    Pues nada, ya estoy en marcha con esta nueva expedición, una nueva aventura, y una nueva hoja en blanco en la que espero escribir nuevas y emocionantes vivencias. Toda ayuda será bien recibida y llevada a Senegal, para así, juntos contribuir en la mejora de la vida de las personas que más lo necesitan en aquel pequeño país africano.

    ACTUALIZACIÓN 4 de octubre 2019

    El pasado 25 de septiembre me entrevistaron en el programa Badalona tres60 donde expliqué con todo detalle el próximo viaje #Senegaldream2 el 25 de octubre de 2019 para seguir creciendo con el lenguaje de las arpilleras y llevar ayuda a quien más lo necesita.


    lunes, 22 de julio de 2019

    MUJER, esto es África!!! (2)

    Campamento Chez Leontine
    Habíamos pasado la noche en el Relais de Kedougou y nos despertamos dando las gracias a Mbaye; cuando preparábamos el viaje insistió mucho y mucho en dormir una noche "confortable" en el Relais y cuánta razón tenía!!!!. La noche anterior habíamos sufrido de lo lindo en el campamento de Leontine, el calor había sido insoportable en nuestros colchones de espuma, los ventiladores habían movido sin parar aire caliente y las mosquiteras parecían impedirnos respirar normalmente. Desayunamos en el comedor con un fantástico aire acondicionado resguardados del sol que salía con fuerza para superar un día más los temidos 40 grados.

    Placas solares y circuncisión, modernidad y tradición

    Andiel, otro poblado bedik en País Bassari
    Poblado cristiano animista, curiosa combinación


    Ríe y sueña
    Antes de emprender viaje hacia Casamance queríamos subir al poblado bedik de Andiel, seguramente el hermano pequeño de la capital Iwol. Mbaye nos acercó con el coche y, tras una corta e intensa caminata, apareció ante nosotros su iglesia circular a la entrada. Fuimos recibidos entre risas por niños y niñas con los que jugamos un buen rato inflando globos además de entretenernos comprando alguna que otra diosa de la fertilidad a las mujeres. Entonces, nuestro amigo Arouna quiso ir más allá, quería que viviéramos una experiencia genuinamente africana, una experiencia "muy de su tierra, de País Bassari", una experiencia que ha quedado grabada a fuego en mi memoria. Sin más nos preguntó: ¿Queréis que hablemos con la hechicera del poblado? Yo a decir verdad me dió un poco de apuro, no es que crea en ello pero... respeto, reparo y un poco de miedo sí que tengo. Accedimos a la propuesta y cuando la hechicera estuvo preparada entramos en su cabaña circular. Estaba sentada al fondo, sobre un pequeño banquito, se había quitado el pañuelo de la cabeza, la camiseta y desnuda de cintura para arriba nos esperaba pacientemente. Entramos y nos sentamos a ambos lados de la cabaña, se hizo un extraño silencio. Intercambió unas palabras en wolof con Arouna y todo empezó. Apoyó su cabeza en su mano derecha y empezó a hablar, no entendíamos lo que decía pero cuando dejaba de hablar su bíceps derecho se movía como un columpio a gran velocidad de derecha a izquierda dibujando un recorrido anatómicamente imposible. Nuestros ojos se volvieron redondos como platos, nos quedamos inmóviles, no podíamos quitar la vista de la hechicera que seguía con su particular conversación. Estuvimos un rato largo con las preguntas/respuestas del bíceps que se comunicaba con alguien o con algo que éramos incapaces de racionalizar. Acabó, miró a Arouna y esperó. Nuestro amigo Arouna nos explicó que íbamos a tener un buen viaje, sin contratiempos, que tanto Mbaye como él mismo iban a tener trabajo y las cosas les iban a ir bien. Estoy segura que la mujer dijo mucho más pero ya sabéis, los traductores traducen a su libre albedrío... Lo que sí nos dijo es que para cumplirse sus predicciones debíamos hacer una última cosa: comprar 3 nueces de kola, una para la primera mujer embarazada que viésemos, y las otras dos para la primera pareja de ancianos con la que nos cruzásemos. Y así, una mañana calurosa de abril, entramos en contacto con las tradiciones africanas más ancestrales y sus creencias más arraigadas.
    Partimos de Andiel con una extaña sensación y con deberes que hicimos en cuanto encontramos un mercado donde comprar las nueces de kola y cumplir con "la penitencia" impuesta.

    Emocionante reencuentro con Marie Luise y sus retales
    Pero nada de eso quería contaros yo, lo que ocurre es que el encuentro con la hechicera era algo que no podía dejar de explicar ya que para todas fue una tremenda experiencia... lo que quería ser este es la segunda parte de las arpilleras en Senegal, esta vez en la isla de Edhje o también conocida como isla de los fetichistas. Llegamos a Cap Skirring por la tarde, salir de País Bassari y llegar a Casamance son horas y horas de carretera no siempre confortable. Nos encontramos con Marie Luise casi a la hora de cenar, teníamos que organizar el encuentro al día siguiente con las mujeres de su isla. Caminaba yo entre coches, carros, gente y polvo mucho polvo por la única calle comercial de Cap Skirring, recordaba perfectamente el pequeño negocio de Marie Luise al lado de la peluquería de Awa donde Marina se hace sus trenzas africanas. Llegué y allí estaba "mi amiga", la mujer a la que hacía 8 meses le pedí retales de ropa y con la que durante meses a golpe de whatsapp habíamos imaginado un taller de arpilleras en su pequeña isla en el corazón de la Casamance (como dice Txarango). El recibimiento no pudo ser mejor: una bolsa llena, llenita llena de retales guardados con cariño durante meses. Todo fue fácil: una piragua con sus sobrinos, reserva para comer en Chez León (único campamento en la isla) y mujeres dispuestas a probar el lenguaje de las arpilleras, no podía pedir más!!!!

    La piragua camino de la isla de Edhje
    Tranquila llegada a la isla
    Al día siguiente nos dirigimos al embarcadero, allí, puntuales y dispuestos nos esperaban Jean Pierre y Jean Paul con la barca, nos subimos los 7 y disfrutamos del recorrido por el río Casamance cuando el sol todavía despertaba. Cielo azul, agua, manglares y un fresco viento nos despertaba anunciando que iba a ser un gran día. Visitamos la isla de los fetichistas, vimos su fetiche "jubilado" en el centro del pueblo (según nos contaron el fetiche había decidido abandonar el árbol que ocupaba y ahora estaba fuera del pueblo, un poco más alejado), probamos una y otra vez "las ostras" (a mi me parecieron un cefalópodo entre mejillón y almeja) que las mujeres cocían al fuego (diría que a la brasa). Nos acercamos al colegio, conocimos a su pulcro profesor, entregamos material y nos llevamos de regalo un fragmento del himno nacional cantado.

    Fetiche "jubilado"
    Finalmente nos acercamos a una bonita mesa preparada a la sombra de un árbol. Volvieron  a mí con fuerza las recientes imágenes de Ibel, más de 30 mujeres cosiendo juntas bajo un caisedra. Y... aparecieron 10 mujeres sonrientes acompañadas, como siempre de sus niños y niñas. Se sentaron, se presentaron, sonrieron y de nuevo todo fluyó. Una pequeña explicación y empezó el movimiento: telas, agujas, hilos, tijeras... Enseñé los ejemplos y fue entonces cuando ellas me dijeron: oye Mónica, si esto es para explicar que hacemos, como vivimos y quienes somos, tus arpilleras "modelo" no nos sirven, nos falta el agua y nuestras piraguas. Cuanta razón tenían, mis arpilleritas ejemplo las había pensado en País Bassari, con montañas, polvo en la época seca y verde a rabiar en la época húmeda pero ni agua ni piraguas... Estuvimos un buen rato, hasta los chicos se animaron y pasaron un buen rato cosiendo, volvieron a probar y a comprobar que sus bellos pañuelos africanos en nuestras cabezas resbalan en un santiamén, volvimos a coser juntas sin habernos visto nunca, volvimos a coser juntas sin conocernos, volvimos a compartir momentos inolvidables hablando entre mujeres!!!! 

    Cosiendo juntas, a mi lado Viviane (mamá de Jean Paul)

    Ousmane cosió su arpillera
    Los niños y niñas presentes en todos los talleres
    Mbaye finalmente se animó a coser
    Preciosas muñecas
    Y se hizo la magia de nuevo a la sombra de un árbol
    La foto "finish"del taller de arpilleras
    El tiempo quiso correr y pasaron dos horas en un suspiro, se hacía tarde y tocaba comer, así pues acabamos el taller y nos fuimos a Chez León que nos esperaba con la mesa puesta. Nuestros acompañantes del día empezaron a desaparecer silenciosamente, uno se quedó atrás, otros dijeron que iban al baño, alguno dejamos de verlo sin más y sólo Jean Paul se sentó a la mesa. Comprobé que sólo habían 8 platos cuando en realidad éramos 11 personas. Como acostumbra a pasar en África cuando preguntas qué pasa? Las respuestas no responden: que no tienen hambre, que comen más tarde, que ahora no toca... y la verdad es que no van a comer o bien comerán nuestras sobras! Y entonces salió mi vena "maman", les dije que allí o comíamos todos o no comía nadie por mucho que hubieran preparado comida sólo para 7, todo aquello se repartía y comeríamos juntos. A decir verdad ofrecieron resistencia, insistían en no comer pero viendo que nosotros tampoco nos animábamos a empezar, acabaron cogiendo un plato y sentándose. Repartimos el arroz y el cerdo (en la Casamance hay muchas personas católicas) y vimos que Ousmane no quería... había olvidado que había dos musulmanes más además de Arouna y Mbaye. Pedí sus dos platos y partí el pollo, ahora sí, todo el mundo tenía plato con comida y... empezamos a comer. Pasamos un buen rato comiendo y riendo en 4 idiomas que decían y traducían en una buena locura lingüística en la que quizás, por nuestra condición habitual bilingüe ni nos dimos cuenta. A punto de acabar se me acercó un lindo muchachito que insistía en que le acompañara, me dió su mano y le seguí, le seguí hasta el árbol donde volvían a coser las mujeres con afición.





    Acabamos de pasar el día bajo las palmeras en la orilla de la isla, una excursión en kayak a los manglares, una siestecita y vuelta con la piragua, no sé si la isla de Ehidje es el paraíso pero me parece que no debe quedar muy lejos.
    Al día siguiente fuimos a ver a Marie Luise para explicarle la experiencia, aproveché para entrevistarla pues mi amiga Felisa de Taranná me pidió una mujer inspiradora para su nuevo proyecto y como pasa en África, cuando aparece un Theboudienne, aunque acabes de comer, cuchara y a comer de nuevo!!!!!
    Fantástica Marie Luise en su tienda
    Y si llega un theboudienne... pues se come y punto!!!!
    (comer por haber comido)

    Tenía el convencimiento que después de Ibel no iba a vivir nada parecido y me equivoqué, el día en la isla nos volvió a demostrar que la felicidad está en las pequeñas cosas, en la suma de momentos, en los ojos que sonríen al mirarse. De nuevo, en una pequeña isla (100 personas) un soleado día de abril compartimos amistad, esperanza y oportunidades con un grupo de mujeres senegalesas.
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