viernes, 24 de mayo de 2019

MUJER, esto es África!!! (1)

Nos separaban 22 kilómetros de polvo naranja de Ibel. Conducía prudentemente Mbaye que no podía evitar que los más de 40 grados de temperatura exterior y la falta de aire acondicionado en nuestra furgoneta (sólo nos había durado 3 horas antes de estropearse) nos tuviesen, a las 7 personas que allí íbamos, un poco mareadas. Fuera nos acompañaba Arouna (que ya era un hombre completamente naranja) quien desde su moto cantaba e incluso intentaba bailar para animarnos. Iba yo sentada de copiloto, callada y con la vista fija en la carretera, no me atrevía a decir nada, los pensamientos iban y venían con rapidez en mi cabeza. En un rato nuestro primer gran "momento de la verdad" de #Senegaldream: arpilleras con las mujeres de Ibel.

          

Las telas del mercado de Kedougou
Durante meses con Abdoul y luego con Arouna habíamos preparado los talleres de arpilleras. Llevaba entre mis piernas la bolsa con todo el material, antes, nos habíamos acercado al mercado de Kedougou donde habíamos comprado telas africanas, no podía parar de juguetear nerviosa con la bolsa... Mientras planeábamos los talleres hablábamos de 15 mujeres, 20 como máximo (incluso teníamos un papel con las inscripciones!!!) para poder experimentar con el lenguaje textil y poder explicar y entender que la cosa no iba de hacer cuadros con monísimas cabañas africanas y una muñeca simpática. Estuve dándole mil y una vueltas, trabajé con Pilar y Roser del Ateneu, con Roberta, yo sola en casa tardes y noches hasta decidir que haríamos dos talleres:
  • con el primero intentaríamos que ellas, las mujeres que viniesen, se representasen con una muñeca que luego formaría parte de una arpillera que yo llevaba sin coser, toda cogida con alfileres.
  • con el segundo propondríamos pequeñas arpilleras con escenas cotidianas como ejercicio para explicar "sus historias puntada a puntada". 
Seguía yo callada en la furgoneta y empecé a tener miedo, Mbaye se inquietaba, ¿qué te pasa? ¿No dices nada? Si siempre hablas... Cuando llegamos a Ibel sentí pánico, ¿y si no había nadie? Y si después de todo, las arpilleras no tenían ningún interés para un grupo de mujeres al sur de Senegal en un pueblo con pocos recursos sin luz eléctrica ni agua corriente?

Entramos en Ibel... y de repente salió el sol en mí, bajo un enorme árbol vi mucha gente y muchos colores, no me lo podía creer, allí estaban las mujeres de Ibel esperándome pacientemente. Sonreí, casí lloré y al bajarme y empezar a andar todas al unísono, aplaudiendo gritaban: Monicá, Monicá, Monicá. No os podéis imaginar como me latía el corazón, estaba a punto de salir de mi pecho, todo mi cuerpo latía desbocado, latía y latía sin parar. Me acerqué a la mesa y allí mirándome con sus grandes y preciosos ojos había más de 30 mujerestragué saliva, sonreí y al igual que en cualquiera de mis múltiples ponencias pensé: ya no hay vuelta atrás, has trabajado durante meses, AHORA es AHORA y... todo fluyó, empecé a hablar en francés...

Las mujeres a punto para los talleres bajo un magnífico árbol caisedra
Expliqué que son las arpilleras, como surgieron y como creía yo que podían ayudarlas. Entonces se hizo la magia, estoy segura, a partir de ese instante todo fue fácil, muy fácil. No se interpuso entre nosotras ni el idioma (o mi francés estaba muy oxidado o algunas no lo dominaban mucho, por suerte apareció una traductora voluntaria), ni lo que sabían o no sabían ellas, ni lo que sabía o no sabía yo, todo fue fácil y sencillo, parecíamos "amigas de toda la vida". Y así, cada una hizo su muñeca, no teníamos suficientes agujas, pero no hicieron falta, ellas las hicieron con hilos y nudos, habían sólo 2 tijeras para todas y tampoco fue un problema, volaban de mano en mano entre risas y miradas de complicidad, algunas sabían coser, otras no y tampoco fue un problema, todas nos ayudábamos.



Al día siguiente, tras subir y bajar a Iwol con mi arpillera "Yo tengo un pesebre africano" teníamos el segundo taller. Ni siquiera notábamos bajo nuestros pies el suelo polvoriento de Ibel, ni el calor a más de 40 grados nos detenía, solo hacíamos una cosa: vivir intensamente con todos los poros de la piel la compañía de ese grupo de mujeres coraje.

"Mi pesebre africano" en Iwol con una de sus protagonistas
Con Dianeba, la verdadera mamá África de Abdoul
Iba a empezar el segundo taller y Dianeba, la madre de Abdoul insistió en que la acompañara a su humilde casa. Entré en una habitación pequeña, limpia y recogida con pocas cosas, muy pocas cosas: dos camas, un pequeño armario y una maleta y utensilios de cocina en dos atrotinadas estanterías. Eso era todo, ah no, y un espectacular vestido de batik azul encima de la cama. Dienaba quiso explicarme lo duro que era la vida en Ibel, ella, primera mujer de su marido, con 6 hijos a sus espaldas y poco o nada con lo que conseguir algún dinero para poder echar un puñado de arroz en la olla. Y suavemente me dijo: quítate la camiseta Mónica (a 42ºC y una excursión de 4 horas podéis imaginaros mi glamour) y la verdad, ni rechisté. Me puso y abrochó el precioso vestido que me venía como anillo al dedo, pulseras, collar y dos bin-bin en las caderas, solo faltaba el pañuelo en la cabeza y quitarme unas zapatillas de deporte poco o nada favorecedoras para mi nuevo y estrenado outfit senegalés. Con mis sandalias ya estaba a punto, como me dijo Dianeba, ahora sí, ya eres una más, como nosotras, vayamos a hacer arpilleras!!!! Acabamos el segundo taller, risas, abrazos y más abrazos, no podíamos dejar de despedirnos...

Con mi precioso traje de batik azul,
una arpillera de Zimbawe en la mano y los ejemplos en la mesa

Aún, hoy 30 días después mis ojos se humedecen cuando pienso en "mis" mujeres de Ibel, mujeres del grupo Foutasawa (baobab en lengua peúl) que dos tardes de abril decidieron probar y disfrutar con el lenguaje textil de las arpilleras bajo un enorme caisedra (el árbol de la fertilidad en Senegal). Mujeres que siguen cosiendo juntas, mujeres que han vuelto a encontrar un motivo para reunirse y compartir su día a día, mujeres africanas que buscan nuevas oportunidades y que se esfuerzan por cambiar.

Y sí, MUJER esto es África, un lugar en el que las personas que vamos con los brazos abiertos recibimos mucho, muchísimo más de lo que podemos dar.

Cara de felicidad infinita tras el primer taller,
aquí con todas las participantes. GRACIAS, GRACIAS
Con Marina, Dianeba y Penda.
Madres e hijas a 5000 kms de distancia.

jueves, 11 de abril de 2019

Vamos... que nos vamos!!!!

Faltan escasamente 2 días y poco más para volver a Senegal y estoy hecha un flan, sí, sí no duermo bien, me descubro soñando con el viaje cada dos por tres y llevo tantos meses preparando esta aventura que me he aprendido de memoria el recorrido que recito mentalmente una y otra vez. Sí, el día D y la hora H están, como quien dice, a la vuelta de la esquina y es ahora cuando me asaltan mis mayores dudas: ¿Habrá sido una buena idea? ¿En las escuelas sabremos enseñar a los niños y niñas a lavarse las manos? ¿Las mujeres entenderán y se entusiasmarán con el lenguaje de las arpilleras? éstas y tantas otras dudas vienen y van con algunos miedos del bracito.
Detalle de las arpilleritas de muestra
Nunca he viajado antes en una expedición de este tipo, 5 mujeres intrépidas y entusiastas camino de un país africano con las maletas llenas de ilusión y retos por cumplir.

Marina, Berta, Montse, yo y Júlia, las 5 aventureras
Tenemos la suerte de contar allí con amigos que dejamos hace 243 días, Mbaye que volverá a acompañarnos durante los 10 días de viaje, Abdoul con quien compartiremos la primera noche pues debe quedarse estudiando en Dakar y el simpático Arouna a quien "recogeremos"en País Bassari. 


Creo que nos vamos a plantar en el aeropuerto con 7 maletas de 25 a 30 kgs llenas hasta arriba de material de todo tipo:
  • 30 kgs de ropa infantil y zapatos para el orfanato de Mbour.
  • 1.000 guantes sanitarios para el hospital de Kedougou y los puntos de salud de Louly e Ibel.
  • 150 gafas graduadas y de sol
  • 125 pastillas de jabón
  • 20 equipos de baloncesto
  • 25 gorras 
  • 600 boligrafos y 200 lápices para las escuelas de Ibel, Iwol y la isla de Ehidje
Al ver la lista y el equipaje me ha venido un superflash de la vieja imagen del Cola-Cao con los "negritos" cargaditos, cargaditos...

Antigua etiqueta de Cola-Cao
Esta etiqueta la eliminó Cola-Cao hace años por razones obvias
Sigo sorprendida y muy agradecida por la generosidad de todas y cada una de las personas que "han llenado nuestras maletas":
  • Mi cuñada Laura, la primera que se entusiasmó con la idea y me envió desde Italia un buen cargamento de jabón.
  • Lidia que además de ayudarnos a facturar una maleta extra ha hecho ella misma 20 preciosos jabones para las mujeres del sur de Senegal.
  • Elvira que también tiene un trocito de su corazón en Gambia, nos ha ayudado a facturar una de las supermaletas.
  • Mi compañera de despacho Laura dejó a sus "gemelitas" de 5 años y a su hermana de 7 literalmente descalzas, o mejor dicho, el cambio de estación nos regaló 17 pares de zapatos para la Pouponnière.
  • Isabel y Plannermedia montaron una colecta y nos trajeron una gran maleta con ropa de niños y niñas, zapatos y algún que otro juguete.
  • Consuelo movilizó a todas sus amistades y nos ha llenado el equipaje con ropa, móviles, tablets y ordenadores, toda una crack consiguiendo aportaciones!!!
  • Elena ha querido volver a ayudar a Abdoul en su sueño universitario en Dakar.
  • Laura de marketing se nos presentó, sin previo aviso, con unas bonitas y perfumadas pastillas de jabón que harán las delicias de las mujeres de Ibel.
  • Cesca enseguida montó una caja con el cartel Senegal en mi despacho para ir recogiendo pastillas de jabón.
  • Patricia y Estrella aportaron preciosa ropita para niñas y niños.
  • Maite de Josa óptics nos ha facilitado más de 300 gafas.
  • Dani de Laorma enseguida se ofreció a aportar lápices y guantes sanitarios.
  • Quim del Joventut de Badalona no dudó en colaborar con 20 equipos de baloncesto para jóvenes senegaleses.
  • Ruth, de Farmacéuticos sin Fronteras se comprometió a ayudarnos desde el minuto cero y aunque había poco tiempo nos gestionó 1.000 gafas graduadas.
  • Marta vació los armarios de los niños y niñas de su familia para el orfanato de M'bour
  • David se desvivió por dos pelotas de baloncesto y una mancha para inflarlas, seguro que los niños van a disfrutar de lo lindo!
  • Andrea nos trajo perfume para las mujeres inspiradoras que nos vamos a encontrar en el camino.
  • Laura consiguió un ordenador para que Abdoul pueda estudiar en condiciones en la universidad.
  • Marc nos puso en contacto con Josa òptics y nos guió en como iniciarnos en actividades de salud dirigidas a población africana.
  • Raquel ha conseguido tres teléfonos móviles.
  • Lara ha querido contribuir con tres pastillas de jabón. 
  • Menarini ha vuelto a donar bolígrafos y cintas para el pelo.
  • Y no podía olvidarme de Roser y Pilar de la Fundació Ateneu Sant Roc que junto a Roberta son mis "Máster arpilleras" y me han ayudado en la organización de los talleres, el material, la dinámica, los ejemplos, etc...
Espero no haberme olvidado de nadie, si lo he hecho decírmelo, me sabría muy muy mal. Como me decía mi amiga Feli, estamos rodeados de gente buena pero muchas veces no saben como demostrarlo. Tú y tu aventura les habéis dado el canal para manifestar esa generosidad a menudo dormida y olvidada, has dado la posibilidad a muchas personas de entusiasmarse con tu proyecto y lo más importante: sentirse parte. Feli, no sabes lo feliz que me hiciste con tus palabras!

Y conversando con Feli me di cuenta de que casualmente (o causalmente)  el viaje es de mujeres para mujeres:
  • Nuestra visita y donaciones al orfanato La Pouponnière de Mbour fundado por Michèlle Buron
  • Una conversación pendiente con Aissatou, la mamá de Mbaye que es comadrona en el puesto de salud de Louly
  • Nos dejaremos guiar por Aminata, la presidenta del grupo de mujeres de Ibel (20) con las que vamos a hacer el primer taller de arpilleras.
  • Leontine, la única mujer que tiene un campamento propio en Senegal
  • Emma, la coordinadora de la cooperativa de mujeres que hacen mermeladas de Oussuye
  • Marie Louise, la chica con la tienda de telas en Cap Skirring con la que haremos el segundo taller de arpilleras con las mujeres de la isla de los fetichistas en Casamance.
Con todo ello sólo puedo decir GRACIAS, MUCHAS GRACIAS por creer en nuestra aventura, por ser buenas personas, por entusiasmaros e incluso apasionaros con la idea y en definitiva por ser como sois. No vamos a cambiar el mundo, seguro que no, pero un buen grupo de personas en Senegal mejorarán un poquito sus vidas. Nos llevamos vuestros granitos de arena en las maletas y estamos convencidas de ser capaces de convertirlos en montañas!!!!

lunes, 25 de febrero de 2019

¡¡¡Volvemos!!!

Hace cinco meses y medio escasos acababa el post del "Segundo y último NO epílogo de dos semanas en Senegal" diciendo:

"...ahora tras recordar los 14 días vividos puedo afirmar que un trozo de mi corazón se quedó allí, no sé si en Dindifelo, Cap Skirring o en Mbour, igual lo dejé a la sombra de un baobab para, tarde o temprano, ir a recuperarlo".

Ataya en Barcelona
Algunos y algunas sabéis que desde mi vuelta de Senegal no he dejado de pensar en lo que allí vimos y vivimos, a muchas personas les conté que ha sido el único país (y he viajado a bastantes), en el que al irnos nos pidieron insistentemente que enviásemos un simple mensaje diciendo: hemos llegado bien a casa. Y de repente todo empezó a hacer run-run en mí, mantuve el contacto con las personas que allí conocimos, un contacto muy cercano a pesar de la gran distancia que nos separa, un contacto franco y honesto, un contacto de verdadera amistad. Con el paso de los días, nuestras diferencias "de vida" crecían, mi confortable vida europea se situaba frente a una dura, muy dura realidad africana. La frase "C'est l'Afrique", pronunciada desde la resignación cada vez que algo no sale bien, empezó a convertirse en una "normalidad anormal". Con Abdoul de Ibel abrimos su blog donde, con mucho esfuerzo, va contando su dura existencia, con Mbaye hemos compartido su día a día, como suele decir él: trabajando mucho para ganar poco y de vez en cuando aparecía Arouna llevando turistas arriba y abajo.

Marina y yo en Iwol

Con el paso de los días, las semanas y los meses, el run-run crecía y se aceleraba sin parar, y ¿si volviésemos? ¿Y si éramos capaces de imaginar un viaje con el que acercarnos de nuevo a la sociedad senegalesa, echar una mano y sobre todo comprender mejor su duro día a día? Y así, hoy lo pienso, mañana lo imagino, pasado mañana tengo dudas, a la semana siguiente ya me veo en el orfanato de Mbour, que si unos talleres de arpilleras con mujeres del sur de Senegal, que si intervenciones de higiene y salud para saltar a la compra de telas africanas y bolsas que van y vuelven. Todo, todito todo hervía en mi cabeza... y en la de Marina, mi hija. Y así, en noviembre, mi run-run se volvió insoportable, y el suyo también, necesitábamos volver, volver y ver, volver y vivir, volver y convivir. Así, el 28 de diciembre de 2018, tras acordar con Mbaye que sería nuestro conductor y compañero de viaje (en su vida ha hecho vacaciones!) y organizar con Abdoul un taller de arpilleras con mujeres de Ibel, compramos los billetes!!!!!

Sí, sí, el 13 de abril volamos a Dakar, VOLVEMOS!!!! Nos vamos al sur, a País Bassari y Casamance, nos vamos a experimentar con el lenguaje de las arpilleras con mujeres senegalesas, nos vamos a practicar la educación para la salud con la población local, nos vamos a ver si con sus maravillosos tejidos podemos hacer bellas bolsas aquí en España. Sabéis que hace tiempo que estoy implicada con la Fundació Ateneu Sant Roc, quien es parte fundamental de la experiencia arpillerista y los tejidos africanos. En nuestro viaje, vamos a llenar nuestras maletas de todas aquellas cosas que allí cuesta mucho y mucho conseguir (gafas de sol, jabón, gorras, ropa, etc.), y sí nos vamos a recuperar o a dejar para siempre el trocito de corazón que dejamos en agosto en el país de la teranga.

Senegal, oh Senegal

Creo que en el post se me nota: MARINA Y YO ESTAMOS LOCAS DE CONTENTAS, entusiasmadas con el viaje, recogiendo todo lo que creemos les hace falta, organizando los talleres de arpilleras, viendo como gestionar los tejidos, hablando con mucha, mucha gente buena que, como nosotras, cuando conoce la realidad africana se siente interpelada por ella

Y... de tanto soñarlo y explicarlo he de deciros que no nos vamos solas, en esta aventura aventurera Montse, Julia y Berta se han sumado. Sí, sí, nos vamos las 5!!!!! En estos momentos nuestras cabezas hierven de ideas pensando en como hacerlo todo. Vamos a ir con nuestro equipaje LLENO, MUY LLENO de lo que más falta hace allí, de momento he abierto una página en este blog por si alguno o alguna quiere colaborar y quien sabe si finalmente nuestro trocito de corazón lo dejaremos bajo un baobab para irlo a visitar de vez en cuando. 

sábado, 9 de febrero de 2019

Formación y aprendizaje nos hacen libres

El día que "entregué" la arpillera acabada
Mientras daba la última puntada a mi tercera arpillera, la que está dedicada a Francesca Bonnemaison, pensaba en todo el camino que habíamos recorrido con el grupo de arpilleristas. Pensaba en los primeros días, casi un año antes, cuando alrededor de nuestra mesa de costura, buscábamos que historias queríamos coser. Habíamos ido y venido sobre varios temas y nos encontrábamos profundizando sobre el concepto de la disrupción y más concretamente sobre mujeres disruptivas. Discutíamos, a veces con cierto acaloramiento, si la disrupción era buena o era mala, parte del grupo alegaba que romper sin posibilidad de volver atrás no podía ser algo bueno. Yo, he de confesarlo, principal instigadora y defensora de trabajar la disrupción en clave femenina, insistía y explicaba que un cambio disruptivo necesariamente no debía ser ni grande ni violento, que en muchas ocasiones, pequeños cambios silenciosos habían provocado la disrupción. Así, como os contaba en el post "¿Igualdad?, ¡Mejor equilibrio!" nos pusimos a investigar cuales eran nuestras mujeres disruptivas. No fue tarea fácil, nos costaba encontrar la mujer referente que queríamos plasmar en nuestras telas, el valor que cada una daba a la historia que iba a contar y así,  poco a poco, fuimos encontrando a nuestra verdadera heroína, conocidísima o absolutamente anónima.   

Francesca en versión arpillera
Cosiendo esta arpillera he podido imaginar como eran las mujeres a principios del siglo pasado, como era aquella sociedad en la que la mujer era la "reina del hogar" a cambio de practicar virtudes como la castidad, la abnegación y la sumisión. Mujeres profundamente religiosas a las que la Iglesia asignó la misión de disciplinar al esposo y educar a los hijos en valores católicos. Mujeres de cierta posición social a las que asignaron el papel de "misioneras sociales" para moralizar a las mujeres y a los niños de los sectores pobres. Y así, en 1909 Francesca Bonnemaison,  gracias a un encargo del rector de la parroquia de Santa Ana en Barcelona puso en marcha la biblioteca parroquial "Obra de Buenas Lecturas", como decía la propaganda, un espacio de entrada libre para todas las mujeres (sin tener en cuenta su clase social). Puntada a puntada fui descubriendo todos y cada uno de los pasos que fue dando Francesca, seguramente eran pasos no muy largos pero firmes, pasó de la biblioteca a la formación y así empezaron a darse clases de feminismo, corte y confección, cocina, cálculo mercantil, dactilografía, aritmética, gramática en varias lenguas, taquigrafía y educación física. Menudo atrevimiento enseñar todo eso a mujeres castas, abnegadas y sumisas de todas y cada una de las clases sociales, menuda DISRUPCIÓN!!!!

Creo que ya os lo he contado, pero para las personas que se acercan por aquí por primera vez lo voy a explicar de nuevo. En la parte posterior de las arpilleras acostumbramos a coser un bolsillo en el que la arpillerista "guarda" el texto manuscrito con el que ella quiere explicar su arpillera. Os aseguro que el momento en el que te pones con el bolígrafo ante el papel en blanco para escribir tus motivaciones y emociones es muy especial. Te das cuenta entonces que ese "papelito" quedará allí guardado, unido a la tela para siempre más y que será el testimonio más real de lo que la arpillerista ha querido contar, transmitir y compartir. Así, aquí os transcribo lo que guarda en su bolsillo mi arpillera:

TOTA DONA VAL MÉS QUAN LLETRA APRÈN

Vaig llegir i rellegir la història de la Francesca Bonnemaison, una dona de bona posició social a qui agradava cosir, fer obres de caritat, creient i amant de l'esport. Cap al 1900 ésser una dona amb inquietuts, més enllà de casar-te i tenir fills no era cosa ben vista. Vaig decidir cosir aquesta arpillera perquè la Francesca va ser una dona que sense fer massa soroll, sense cridar massa l'atenció i sense cap tipus de violència va provocar un canvi que trencava definitivament amb el que havia succeït fins aleshores. En una societat a on les classes socials estaven perfectament definides i no diguem el paper de la dona, la Francesca va ser una gran intraemprenedora "dins el sistema normalment establert", el que, sota el meu punt de vista , és mes difícil que ser emprenedora. Posar en marxa la primera biblioteca popular de la dona a Europa té mèrit pero obrir-la a TOTES les dones independentment de la seva classe social és molt més meritori. I la cosa va funcionar, un espai exclusiu per a dones a on aprendre i a on crèixer plegades va servir per a tenir noves perspectives de la vida en femení. Repeteixo les seves paraules: tota dona val més quan lletra aprèn i avui encara m'atreveixo a afirmar que tota dona ÉS més quan TOT aprèn.
La meva dona disruptiva, la meva heroïna ho és per haver estat capaç de trencar el sistema des de dins i haver-lo trencat sense opcions de tornar endarrera. Avui no en tenim cap dubte, la formació i l'aprenentatge ens faran lliures.



TODA MUJER VALE MÁS CUANDO LETRA APRENDE

Leí y releí la historia de la Francesca Bonnemaison, una mujer de buena posición social a la que gustaba coser, hacer obras de caridad, creyente y amante del deporte. Hacia 1900 ser una mujer con inquietudes, más allá de casarte y tener hijos no era cosa bien vista. Decidí coser esta arpillera porque Francesca fue una mujer que sin hacer demasiado ruido, sin llamar demasiado la atención y sin ningún tipo de violencia provocó un cambio que rompía definitivamente con lo que había sucedido hasta entonces. En una sociedad donde las clases sociales estaban perfectamente definidas y no digamos el papel de la mujer, Francesca fue una gran intraemprendedora "dentro del sistema normalmente establecido", lo que, bajo mi punto de vista, es más difícil que ser emprendedora. Poner en marcha la primera biblioteca popular de la mujer en Europa tiene mérito pero abrirla a TODAS las mujeres independientemente de su clase social es mucho más meritorio. Y la cosa funcionó, un espacio exclusivo para mujeres donde aprender y donde crecer juntas sirvió para tener nuevas perspectivas de la vida en femenino. Repito sus palabras: toda mujer vale más cuando letra aprende y hoy todavía me atrevo a afirmar que toda mujer ES más cuando TODO aprende.
Mi mujer disruptiva, mi heroína, lo es por haber sido capaz de romper el sistema desde dentro y haberlo roto sin opciones de volver atrás. Hoy no tenemos ninguna duda, la formación y el aprendizaje nos harán libres.

Arpilleristas de Sant Roc, Sagrada Familia y Congrés
Y así, el 22 de enero inauguramos la exposición "Dones disruptives, arpilleres en acció" en la Fundació Ateneu Sant Roc. Nuestras arpilleras daban voz a 5 grandes retos que hoy todavía tenemos las mujeres:
  • Empoderamiento social
  • Derechos civiles
  • Formación y el aprendizaje
  • Cuerpo y mujer
  • Igualdad y equilibrio
Pasamos una tarde especial con la que cerrábamos un largo camino, compartíamos nuestras inquietudes y dábamos alas al esfuerzo de más de un año. 

Y como dice Ana María Bidegain:

Si las mujeres no tienen memoria, tampoco podrán tener presente,
ni transformar el futuro.

Os comparto la noticia que elaboró Televisió de Badalona y el catálogo de la exposición, en el que podréis encontrar mucha más información. 



Catálogo de la exposición

sábado, 10 de noviembre de 2018

Ya lo dijo Sócrates: esfuérzate en ser lo que quieras parecer

Llevamos bastante tiempo hablando y debatiendo sobre la identidad digital de las personas. Hemos discutido una y mil veces si debe ser personal, profesional o mixta, si se construye en Linkedin, si tener un blog es una buena idea o si Facebook nos puede jugar una mala pasada. Pero con todo ello, a menudo, nos olvidamos de otra identidad digital más amplia, más heterogénea y seguramente más compleja de gestionar: la identidad corporativa digital. Con la irrupción del 2.0 y de "la nueva Internet participativa",  la misión, la visión y los valores, preciosamente escritos en todos los folletos de la Organización se quedaron cortos. Y, así, sin pensarlo demasiado, en muchas ocasiones, las organizaciones y entidades se han visto obligadas a saltar al ruedo digital. Al principio no fue excesivamente complicado, una web más o menos apañada y problema resuelto, pero luego, algunas, se emborracharon con los medios sociales y empezaron a  sufrir algún que otro trastorno disociativo. Y si a todo ello sumamos que las personas quieren encontrarse en el entorno digital organizaciones humanas, el cóctel puede llegar a ser explosivo.

El grupo inquieto de la sesión
Así, con todos los ingredientes para una buena paella decidí poner un poco de orden para la charla que debía dar el pasado 5 de noviembre en una sesión de formación de la Societat Catalana de Salut Digital. Ciertamente el reto estaba claro: como explicar el cambio pero también como dar algunas pautas de actuación y/o algunas recomendaciones y advertencias para gestionar la identidad corporativa digital, ya que como todos sabemos, la primera impresión es la que cuenta y ya hace tiempo que esa primera impresión es digital.

A continuación os dejo la presentación que utilicé y sobe ella algunas cuestiones interesantes:
  • Si en tu Organización tienes influencers digitales (importante identificar bien a estas personas no vaya a ser que sean ciberpapanatas, vamos, que no es influencer todo lo que reluce!!!), cómo los integras en la estrategia digital corporativa? (se admiten propuestas en los comentarios del post)
  • ¿Cuáles son los medios sociales más interesantes para mi Organización? Los recursos tanto humanos como económicos son finitos, por ello debemos elegir, ¿Cómo se hace?
  • Y la gestión de la identidad digital corporativa ¿Cómo la hago? ¿De quién depende? ¿En casa o mejor fuera?

Y no olvidemos que las Organizaciones son personas y su reputación, en todos los casos va a depender de ese ya necesario y casi imprescindible impulso de un liderazgo transformador.

Y omo dijo Sócrates:

Conseguirás una buena reputación

esforzándote en lo que quieres parecer.


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